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	<title>Soy tonta, pero no tanto &#187; Igualdad &#124; Soy tonta, pero no tanto</title>
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		<title>Muñecas y coches, niños y niñas</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jul 2017 22:38:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Tú es que lo exageras todo”, “todo para ti es machismo”, “eres muy radical”, “no todo es así, hay cosas que no se pueden cambiar”. “Te digo yo que algo hay ahí que es innato, porque a mí mi hija, aunque en casa hay coches y muñecas y yo les &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Tú es que lo exageras todo”, “todo para ti es machismo”, “eres muy radical”, “no todo es así, hay cosas que no se pueden cambiar”.<br />
“Te digo yo que algo hay ahí que es innato, porque a mí mi hija, aunque en casa hay coches y muñecas y yo les he enseñado a los dos a compartir juguetes, me pide muñecas. A ella le gusta jugar con barbies y juguetes de niña, eso tiene que ser innato”. </p>
<p>Esta última frase es real y me la dijo el otro día una madre. Me da que pensar, esta y todas las anteriores, así como similares. Y es que, una vez te pones las llamadas ‘gafas moradas’, no puedes evitar verlo todo con ese filtro. No juzgo a esos pobre ignorantes (sin ofender a nadie) que no observan, no miran, no quieren ser conscientes de la realidad, viven cómodamente en su mundo, en la vida que les ha otorgado sus privilegios de hombre blanco heterosexual.<br />
No, no señores, el machismo no es innato, los roles de género no se gestan en la barriga de nuestras mamis, la violencia tampoco y mucho menos la distinción entre juguetes de niños y de niñas. </p>
<p>Eso, queridos míos (y sé que estáis hartos de escucharlo), se llama EDUCACIÓN. Si, con mayúsculas. La tradición, la historia y la educación que aún se sigue impartiendo (muchas veces de manera inconsciente) refuerza el comportamiento sexista que, desde pequeños, adoptamos.<br />
“Los niños son fuertes y las niñas empáticas y lloronas”, “los niños azul y las niñas rosa”, “las niñas muñecas y los niños coches, armas, guerreros…”. Estos ejemplos, entre muchos otros, reflejan contra lo que durante tanto tiempo llevamos intentado luchar. </p>
<p>Sin embargo, y para no ser tan negativos, la solución es muy sencilla: eliminar esos roles y comportamientos desde pequeños. Y ya se que me vais a decir que eso es muy difícil, que no se puede cambiar una generación tan fácilmente, que además los padres y abuelos que educan no tienen esos comportamientos adoptados y no los van a cambiar, bla bla bla… Se puede hacer, y se está haciendo.<br />
Solo os pido, si vais a tener hijos e hijas, intentad explicarles que la igualdad de género, el respeto y la no violencia son valores esenciales para convivir en una sociedad como la nuestra. </p>
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		<title>&#8220;Guía de comunicación no sexista&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Nov 2016 16:32:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Humanidades]]></category>
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		<description><![CDATA[Instituto Cervantes, Guía de Comunicación no sexista. Primera edición, talleres gráficos de Top Printer Plus, S.L.L (Móstoles, Madrid): Editorial Aguilar, Santillana Ediciones Generales, S.L., 2011. 260 páginas, ISBN: 978-84-03-10203-3. La Guía de Comunicación no Sexista ha sido escrita por el Instituto Cervantes, una institución pública creada por España en 1991 &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Instituto Cervantes, Guía de Comunicación no sexista. Primera edición, talleres gráficos de Top Printer Plus, S.L.L (Móstoles, Madrid): Editorial Aguilar, Santillana Ediciones Generales, S.L., 2011. 260 páginas, ISBN: 978-84-03-10203-3. </p>
<p>La Guía de Comunicación no Sexista ha sido escrita por el Instituto Cervantes, una institución pública creada por España en 1991 para la enseñanza y promoción de la lengua española, así como para la difusión de la cultura hispanoamericana y española. Hay centros de la institución por los cinco continentes, algunas de sus sedes se encuentran en Madrid y en el lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes, Alcalá de Henares. </p>
<p>Como su propio nombre indica, este libro es una guía que presenta alternativas dentro de nuestro lenguaje para una comunicación que no sea sexista. Como guía, no tiene ningún hilo argumental, de hecho, se puede saltar de capítulo según el que más interese. Su objetivo principal es aconsejar sobre diferentes alternativas para que la comunicación no apoye la sociedad sexista que aún no se ha resuelto. El Instituto Cervantes sostiene que el lenguaje es reflejo de la sociedad que habitamos, por ello, crea esta guía para que se empiecen a utilizar otros recursos a los comunes y de esa manera avanzar hacia una sociedad no sexista. Además, este libro da otras alternativas distintas a, por ejemplo, el desdoblamiento o la barra inclinada, que son los más utilizados por los preocupados por una sociedad no sexista, pero no siempre los más adecuados al contexto. </p>
<p>El libro cuenta con cuatro partes en las que explica las distintas posibilidades de comunicación al referirse a un conjunto de personas formado por hombres y mujeres en los diferentes niveles del lenguaje. La primera parte, “género y sexismo lingüístico en el nivel gramatical”, aporta en primer lugar las características teóricas del genérico en castellano, así como explica el uso del masculino genérico, cuándo es normativo utilizarlo y cuándo se puede omitir. Lo más interesante de esta primera parte es ver cómo no siempre el masculino genérico hace una distinción sexista entre géneros y cómo, cuando si sucede, se puede evitar usando otras alternativas como el desdoblamiento, pronombres relativos que no presentan cambios de género o incluso cambiar el orden de las palabras dándole prioridad al femenino. Para concluir, en esta primera parte hace especial referencia a la importancia de la concordancia del artículo, sin bien es posible la reducción del mismo, es conveniente prestar atención a esa concordancia.<br />
En la segunda parte, “género y sexismo en el nivel léxico-semántico”, da alternativas a aquellos términos que, por tradición, tienen su genérico en masculino como el genérico “hombre” o ciertas profesiones. Como una alternativa posible, destaca la utilización de sustantivos colectivos o abstractos. Es importante prestar atención a esta parte, explica el Instituto Cervantes que, a o largo de la historia, es cierto que algunas profesiones eran llevadas a cabo casi exclusivamente por hombres y que, hasta hace más bien poco tiempo, muchas de ellas no eran realizadas por mujeres y al revés. Algunas de estas profesiones pueden ser “médico”, “azafata”, “concejal”, etc. Aquí explica la feminización del término masculino, así como la masculinización del sustantivo femenino. Sostiene que se deben utilizar términos como “médica”, “azafato” o, incluso, “matrón” ya que la nuestra es una lengua viva y, como tal, poco a poco nosotros mismos hacemos la lengua y se van estandarizando términos según evolucionamos, por ello que el lenguaje sea reflejo de la sociedad en la que habitamos. No obstante, en esta parte también incluye aquellos sustantivos comunes en cuanto al género como los compuestos o los que aluden a la persona que toca un instrumento, para estos sostiene que se debe utilizar el articulo correspondiente al género de la persona a la que se refiere. Para terminar, a lo largo de esta parte el libro hace notar que, algunos términos que son posibles de emplear, la Academia de la Lengua no los ha aceptado aún, lo que hace más evidente que la lengua no es solo una norma escrita sobre el papel, sino un instrumento que las personas utilizan para comunicarse y que, como tal, debe reflejar las necesidades de las mismas.<br />
La tercera parte, “género y sexismo en el discurso”, está dedicada a todas las alternativas posibles para hacer de un discurso, sea del ámbito que sea, un texto sin evidencias de sexismo. En primer lugar comenta los diferentes fenómenos dentro del discurso que pueden ser sexistas, aquí hace hincapié en que “el sexismo no está en el lenguaje, sino en la persona” (pág. 111) , es decir, el castellano tiene recursos suficientes para que la comunicación no sea sexista y que, si no se utilizan, es por voluntad propia o desconocimiento. Continúa con una serie de criterios para la naturalidad del discurso y, sobre todo, la coherencia del mismo. Es en esta parte donde más destaca la pertinencia o no del desdoblamiento (dependiendo del contexto y de la longitud del mensaje) y las varias alternativas que existen al masculino genérico. Por último, considera realmente importante los distintos ámbitos del discurso y las diferentes recomendaciones para cada uno. Por ejemplo, en el ámbito de la educación es importante realizar una comunicación no sexista tanto en el material didáctico como en el discurso del profesorado, ya que, el principio para conseguir, tanto una sociedad como una comunicación no sexistas, reside en la educación. De la misma manera, proporciona recomendaciones para un buen discurso en el ámbito de los actos sociales públicos, algo muy actual por todos los discursos de políticos que se escuchan casi diariamente. Es interesante en esta parte cómo, para hacer evidente en qué consiste un buen discurso no sexista, incluye ejemplos de discursos reales que realizaron importantes personajes de nuestra sociedad.<br />
En la cuarta y última parte, “género y sexismo a través de la imagen”, se explica que la comunicación abarca más allá de la gramática, la sintaxis, los discursos orales y escritos, etc. También se da comunicación y también puede ser sexista a través de la imagen, por ello dedica esta parte a una serie de estrategias para un trato más igualitario. Primero destaca la importancia de que exista una conexión entre lenguaje e imagen, entre mensaje verbal y no verbal y que, ambos, reflejen una igualdad entre los personajes que aparezcan. Así mismo dedica un capítulo a los estereotipos y roles, destacando la necesidad de un trato igualitario en el ámbito social y profesional, académico y educativo, así como, sobre todo, en la publicidad. Gran parte de la comunicación sexista viene dada por la cantidad de anuncios que se proyectan, por ello, el Instituto Cervantes considera que es más que necesario que aquí se proporcione un trato igualitario entre productos y personajes de los anuncios, evitando unos estereotipos y roles que han perseguido a la sociedad a lo largo de su historia.<br />
Para terminar, me ha resultado interesante como, al final del libro, incluyen un anexo con un listado de oficios, profesiones y cargos relacionados con todo tipo de ámbitos, reflejando los posibles términos en masculino y femenino de los mismos, por ejemplo “música-músico”, “sastre-sastra”, “abad-abadesa”, “edil-edila”, etc. </p>
<p>Lo más interesante de esta guía es que, a partir de la propia lengua, proporciona  un gran número de alternativas. Es decir, afirma que no es necesario inventarse nuevas fórmulas para construir un lenguaje no sexista, sino que dentro del propio castellano existen distintos recursos que hacen posible la comunicación y el trato igualitario entre géneros. Pone el acento en temas como la importancia del contexto, de la concordancia entre artículo, sustantivo y adjetivo, la utilización correcta de las profesiones, la naturalidad a la hora de utilizar recursos no sexistas y la importancia de prestar un poco de atención a esas alternativas para colaborar en una comunicación más igualitaria.  La defensa del castellano, de que el hablante hace a la lengua y no solo la habla y de que una comunicación no sexista es posible, son algunas de las características de esta guía. Es sencilla, está estructurada y puede ser útil en cualquier momento que se necesite consultar una situación o un contexto determinado y qué es posible utilizar en cada caso. Es un tema mucho más grande que solo el desdoblamiento o inventarse un genérico utilizando la “x” (todxs*), abarca una serie de recomendaciones más que suficientes para un lenguaje correcto e igualitario. Al ser una Institución que defiende y difunde la lengua castellana, no se sale de las normas de la misma, es decir, no propone soluciones incorrectas gramaticalmente e intenta hacer natural el uso de las que si lo son. También es cierto que, algunos de estos recursos que propone la guía, puedan resultar confusos, extraños o complicados de utilizar. Quizá esto sea tan solo por no estar acostumbrado a su uso, si desde pequeños enseñan a utilizar un masculino genérico y, por ejemplo, un uso generalizado de “hombre”, es más complicado a la hora de usar términos distintos (que no nuevos) para las mismas expresiones u oraciones.<br />
Por todo ello considero que esta guía es muy útil, porque no solo atiende a la norma, sino  que también proporciona un uso natural, teniendo en cuenta los distintos contextos y la evolución de la sociedad, de una comunicación no sexista. Prestar un poco más de atención a la hora de comunicarnos, utilizar un lenguaje no sexista, es solo el principio para conseguir una sociedad que trate de la misma manera a hombres y a mujeres. </p>
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		<title>No lo queremos ver</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Oct 2016 15:11:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
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		<description><![CDATA[He llegado a la conclusión de que el egoísmo ha invadido nuestra sociedad. Vivimos felices en nuestra pequeña burbuja que abarca tan solo nuestros seres más cercanos. Mientras que esa burbuja no se dañe, nos da igual que, día tras día, la burbuja de otra persona se rompa. Este intento &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>He llegado a la conclusión de que el egoísmo ha invadido nuestra sociedad. Vivimos felices en nuestra pequeña burbuja que abarca tan solo nuestros seres más cercanos. Mientras que esa burbuja no se dañe, nos da igual que, día tras día, la burbuja de otra persona se rompa.<br />
Este intento de metáfora viene porque no acabo de entender qué más tiene que pasar para que veamos que no ha dejado de existir esa sociedad machista que hemos creado, ¿o es que no lo queremos ver?.<br />
Todos los días, sino en nuestra propia piel, en la de una amiga, prima, hermana… vemos cómo volvemos con miedo a casa de noche, somos juzgadas por nuestra forma de vestir, de pensar… Pasamos por alto situaciones bajo frases como: “¿no queríais libertad de expresión? pues podrán decir lo que quieran por la calle”, “vas muy fresca, tápate”, “si es que si vais provocando normal que os pasen cosas”, “si yo estoy a favor de la igualdad , pero no puedes negar que hombres y mujeres son diferentes”.<br />
Y no es solo eso, no es que entres gratis en las discotecas solo por ser mujer o que los hombres te digan por la calle cuatro burradas, es lo que estamos enseñando a nuestros niños, a los más pequeños de las familias, esos que aprenden la mayor parte de las cosas por imitación.<br />
 El otro día salía de trabajar y, esperando un semáforo, alguien me dio un azote en el culo. Con toda mi rabia me giré para gritar al baboso, pero para mi sorpresa vi ante mis ojos a tres niños de unos diez años y uno de ellos que salía corriendo. Sin saber que decir, sin palabras, volví a girarme y entonces, otro azote. Ya muy enfadada me giré gritando y vi a los mismos niños que salían corriendo mientras me hacían burla.<br />
No se muy bien explicar qué es lo que pensé en ese momento, estaba completamente alucinada. Solo sentí que ya no solo tenía que estar pendiente de los hombres, sino también de los niños. Muchos diréis algo así como: “¡qué graciosos!”, “no te puedes enfadar, son niños nada más, no lo hacen con ninguna intención”.<br />
Pero yo os planteo una pregunta, ¿os imagináis a una niña de diez años (o de los que sean) tocándole descaradamente el culo a un hombre por la calle, alguna vez os ha pasado, serían capaces?.<br />
Si la respuesta es no, no se qué más tiene que pasar para que veáis la sociedad en la que vivimos. Vivir sin querer ver está muy bien, pero no dejemos que nuestros niños y niñas vivan todas las situaciones a las que nos enfrentamos nosotras, pero también vosotros, no lo olvidéis. El feminismo es para ellas y ellos. </p>
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		<title>Otra noche más.</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2016 17:53:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
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		<description><![CDATA[5.30 de la madrugada, te despides de tus amigos, coges el tren. Tan solo son dos o tres paradas hasta llegar a la tuya, escoges un asiento alejada de todo el mundo, nadie sospechoso delante, al lado, detrás. Te bajas del tren subiéndote la cremallera de la chaqueta y cruzando &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>5.30 de la madrugada, te despides de tus amigos, coges el tren.<br />
Tan solo son dos o tres paradas hasta llegar a la tuya, escoges un asiento alejada de todo el mundo, nadie sospechoso delante, al lado, detrás. Te bajas del tren subiéndote la cremallera de la chaqueta y cruzando los brazos. Caminas, caminas hasta salir a la calle, es de noche, lógico. No hay gente, también lógico. Es el momento de sacar las llaves y colocártelas estratégicamente en el puño, bien cerrado, por si acaso. Caminas, caminas hasta aproximarte a tu calle, sin música, sin ruidos, alerta. Cada dos minutos giras la cabeza para asegurarte de que nadie te sigue, nadie delante, nadie detrás, nadie a los lados, caminas. Por tu cabeza pasan miles de situaciones y miles de noticas, las advertencias de tu madre y los miedos, miedos… El puño sigue bien cerrado empuñando las llaves como si fueran una arma letal, el bolso bien pegado al cuerpo, caminas deprisa, muy deprisa, casi corriendo. Miras a tu al rededor, estoy sola, no hay nadie, caminas, sujetas las llaves con fuerza, cruzas bien los brazos, la chaqueta bien cerrada. Abres la puerta. Entras rápido en el portal y te aseguras, dos veces, de que está bien cerrado.<br />
Respiras. Otra noche más. </p>
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		<title>Un café y un bollo</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2016 20:50:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El otro día, como cualquier otro, volvía de la universidad en el Cercanías de Madrid, tenía que comer en la universidad y de postre decidí comprarme un café y un bollo. El tren iba vacío por la hora que era, así que decidí poner mi bolso en el asiento de &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El otro día, como cualquier otro, volvía de la universidad en el Cercanías de Madrid, tenía que comer en la universidad y de postre decidí comprarme un café y un bollo. </p>
<p>El tren iba vacío por la hora que era, así que decidí poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco después tuve que quitarlo porque un chico quería sentarse a mi lado. Hasta aquí podéis pensar que vaya porquería de artículo porque no cuenta nada interesante ni reivindicativo. </p>
<p>Pues bien, iba yo bebiéndome mi café cuando noté como me acariciaban la pierna, me quedé un poco extrañada pero en ese momento pensé que se estaría acomodando en su asiento y me había rozado sin querer. Entonces, sentí como volvía a acariciarme la pierna y ahí, si que me quedé paralizada&#8230;<br />
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tenía una sensación tan incomoda que no podía ni moverme, se me cerró el estómago y no podía dejar de mirar al frente. </p>
<p>Nunca me había pasado nada parecido. Si, me habían dicho de todo por la calle, si, habían intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me habían soltado piropos delante de mi madre, pero ¿tocarme?.<br />
En ese momento tenía que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se había girado y había puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron múltiples situaciones repugnantes por las que no quería pasar, por las que ninguna mujer debería pasar, así que agarré con fuerza mi bolso, mi café y mi bollo y me levante más rápido que en toda mi vida. Avancé todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, allí, ya por fin más tranquila, pude terminarme mi café y mi bollo, pero aún con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado. </p>
<p>Os juro que nunca una caricia había sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me producía tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchísimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.<br />
Para que luego me digan que &#8220;esas cosas no son para tanto&#8221;. </p>
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		<title>Decidimos</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Apr 2016 17:58:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El principal problema de nuestra sociedad es que hemos malentendido el término “feminismo”. Le hemos atribuido un significado de inferioridad respecto a importancia, consideramos que es un tema exclusivamente de la mujer y hemos decidido que, el machismo, micromachismos y lenguaje sexista, no son para tanto. El primer paso que &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El principal problema de nuestra sociedad es que hemos malentendido el término “feminismo”. Le hemos atribuido un significado de inferioridad respecto a importancia, consideramos que es un tema exclusivamente de la mujer y hemos decidido que, el machismo, micromachismos y lenguaje sexista, no son para tanto.</p>
<p>El primer paso que debemos dar para empezar un verdadero cambio es asumir y aceptar la situación en la que nos encontramos, no solo basta con decir que la mujer se encuentra en inferioridad en relación al hombre, escandalizarnos cada vez que vemos la cifra de asesinatos machistas y poner un puño morado en nuestro perfil de Facebook el 8 de Marzo. Todo eso está muy bien, si también decidimos cambiar situaciones de nuestro día a día.</p>
<p>Uno de los problemas importantes hoy en día es el tema que abarca el lenguaje, hemos decidido hablar tan sumamente bien que no nos damos cuenta del verdadero significado de algunas palabras y expresiones. Nos preocupamos tanto por no cometer errores ortográficos, léxicos y morfosintácticos teniendo en cuenta nuestra academia de la lengua que nos hemos olvidado de respetar y no ofender a la persona que tenemos al lado. Cambiar o, mejor dicho, evolucionar nuestra manera de hablar y nuestra lengua no solo dejaría de perjudicar a la mujer sino también al hombre, y eso es algo que tampoco recordamos. El término feminismo busca una igualdad entre ambos géneros, no la superioridad de uno solo, no busca hacer pasar a la sociedad por otra situación igual pero al revés. </p>
<p>Cuando empleamos palabras como “marica”, “llorica”, “nenaza”, “calientapollas”, “puta” y todos sus sinónimos, etc., o expresiones como “hay que ayudar a mamá en la cocina”, “vas provocando así vestida”, “eres una fresca/guarra”, “papá es que trabaja mucho y vuelve muy cansado”, etc., estamos asumiendo unos roles antiguos y culturales que, si no aceptamos, no cambiaremos jamás. No se trata de cambiar las normas lingüísticas, se trata de hablar de forma diferente, de emplear otras palabras que consigan mantener una igualdad entre ambos géneros para que “nenaza” no sea un insulto y “puta” sirva solo como sinónimo de prostituta, para que usemos un neutro verdaderamente neutro, para que nunca más tengamos que sentirnos inferiores cuando se refieran a todas las personas con un neutro en masculino.</p>
<p>Por ello el lenguaje es tan importante, por eso cargos públicos han empezado a utilizar el masculino y femenino cuando se refieres a todas las personas. Sin embargo, esto no quiere decir que la solución sea desdoblar todas las palabras del diccionario, pero si es un comienzo para evolucionar un lenguaje que tradicional y culturalmente ha infravalorado y desprestigiado a la mujer por el simple hecho de ser mujer.</p>
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		<title>¿Y los hombres?</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jan 2016 14:08:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
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		<category><![CDATA[género]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Sabías que han muerto 29 hombres a manos de sus mujeres? ¿Y esos hombres que se quedan sin ver a sus hijos y encima pagan más en un divorcio? ¿Luego pedimos igualdad cuando estamos discriminando al género masculino? &#160; Esta clase de preguntas y muchas parecidas son las que me &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Sabías que han muerto 29 hombres a manos de sus mujeres? ¿Y esos hombres que se quedan sin ver a sus hijos y encima pagan más en un divorcio? ¿Luego pedimos igualdad cuando estamos discriminando al género masculino?</p>
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<p>Esta clase de preguntas y muchas parecidas son las que me han lanzado a escribir. Llevo un tiempo escuchando y leyendo este tipo de indignaciones y, la verdad, es que me cuesta reaccionar de manera serena.</p>
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<p>Para empezar, me gustaría aclarar que no se puede meter en el mismo saco sentencias de divorcios, violencia de género, micromachismos, etc. Si, todo forma parte de la sociedad machista patriarcal que nuestra cultura ha creado para nosotros, pero son diferentes conceptos.</p>
<p>El machismo afecta tanto a hombres como a mujeres y, muchas veces, cuando se les llena la boca de acusaciones a aquellos que pedimos una sociedad feminista, se les olvida parar un segundo, solo uno, y reflexionar sobre ello. Una sociedad feminista no implica una supremacía de la mujer, no implica que el hombre tenga que “obedecer” las leyes de la mujer. El feminismo no implica darle la vuelta a la tortilla y hacer pasar al hombre por todo lo que las mujeres hemos pasado durante años. El feminismo implica una sociedad libre de mejores y peores, libre de desigualdades laborales, acoso escolar, de roles, una sociedad libre de violencia —en todos sus ámbitos—.</p>
<p>Cuando analizamos cada una de las situaciones por las que pedimos igualdad, nos damos cuenta de que tanto ellas como ellos sufren las consecuencias de nuestra cultura. Si, es cierto que un padre puede llegar a tener menos derechos que una madre en un divorcio, pero esto sigue siendo una consecuencia del machismo, ya que, la madre es la que siempre se ha hecho cargo de los hijos (al igual que del hogar, la limpieza, la cocina, etc.) y el padre es el que llevaba el dinero a casa. Pero también es cierto que ciertos padres, debido a esa cultura machista, dejan de ver a sus hijos y deciden tan solo pagar una pensión alimenticia, o ni siquiera eso. En cualquier caso, esa decisión la tiene un juez y cada juicio es diferente porque no todas las familias son iguales.</p>
<p>Tampoco se puede relacionar estas sentencias judiciales con la Ley de Violencia de Género, ni agrupar los asesinatos de hombres con la violencia a las mujeres. Eso es simplemente una excusa para evitar el gran problema que se quiere erradicar, y es que son demasiadas las víctimas de maltrato por la supremacía masculina. Con esto no insinúo que esté bien asesinar a tu pareja masculina, es igualmente un delito, solo digo que nos dejemos de excusas, ya que, a nadie se le ocurre contestar con un “si pero ¿y los niños asesinados por sus padres?” a un comentario sobre violencia de género.</p>
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<p>Lo que tenemos que observar es que todos los casos son consecuencia de la sociedad patriarcal y que solo con la lucha por la igualdad podremos conseguir que ambos géneros tengan los mismos derechos, libertades y respeto. El gran problema está claro, vivimos inmersos en un círculo del que no vamos a salir hasta que digamos “¡Hasta aquí!” basta de desigualdad, luchemos por un mundo feminista, porque el feminismo es para todos.</p>
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		<title>La falsa apariencia de igualdad (vídeo)</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2016 19:18:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Os adjunto el vídeo de mi presentación sobre micormachismos, espero que os guste.</p>
<p><a href="http://blogs.siglo22.net/nuria/2016/01/04/prueba/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
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		<title>La falsa apariencia de igualdad</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Nov 2015 14:57:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[audiovisual]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[género]]></category>
		<category><![CDATA[hipersexualización]]></category>
		<category><![CDATA[micromachismo]]></category>
		<category><![CDATA[patriarcado]]></category>

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		<description><![CDATA[Los micromachismos son aquellas discriminaciones sutiles en lo cotidiano del día a día y que vemos naturales porque llevan sucediendo durante muchos años y no suponen una excesiva alteración en nuestra vida. El primero en dar una definición a este término fue Luis Bonino, psicoterapeuta especialista en varones, masculinidad y &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los micromachismos son aquellas discriminaciones sutiles en lo cotidiano del día a día y que vemos naturales porque llevan sucediendo durante muchos años y no suponen una excesiva alteración en nuestra vida. El primero en dar una definición a este término fue Luis Bonino, psicoterapeuta especialista en varones, masculinidad y relaciones de género.</p>
<p>Durante la historia del ser humano se ha experimentado una situación de desigualdad entre ambos géneros -hablamos mayoritariamente de la cultura occidental- y se ha desarrollado una sociedad patriarcal en la que la mayor parte de las situaciones giran en torno a la figura masculina ya sea padre, hermano o, en mayor medida, pareja.</p>
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<p>En la actualidad, según Sara Berbel Sánchez (Dra. en psicología social), el patriarcado ha desarrollado una serie de neosexismos decorados, es decir,  nadie se atreve a manifestar abiertamente una actitud que vaya en contra de la igualdad y por ello surgen los micromachismos.</p>
<p>Por ello, el patriarcado adopta formas sutiles que nos acompañan desde nuestra niñez hasta en el mundo laboral y la etapa más adulta. Ejemplos claros los observamos en la ropa que anuncian de niños o los juguetes, en los cuales los roles son claros: ellas de rosa, ellos de azul, ellas guapas y perfectas, ellos inteligentes y fuertes. También la relación de los adultos y los niños en situaciones como ir al médico en las que la madre es la principal responsable. Otro ejemplo lo encontramos en el mundo laboral donde las mujeres experimentan una “doble atadura” que consiste en elegir dos modelos diferentes: modelo femenino -no se consideran competentes pero gustan- y modelo masculino -si se les considera competentes pero no gustan-.</p>
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<p>La educación es el instrumento determinante para no hacer distinción de géneros en ámbitos comunes. Las culturas son las que hacen a los hombres y a las mujeres, la nuestra -así como la mayoría de las culturas- ha construido a un hombre como Guerrero, según Marina Subirats Martori (catedrática emérita de sociología y concejala de educación en Barcelona). La construcción del Guerrero pertenece a una etapa del pasado y que, sin embargo, seguimos manteniendo e inculcando a nuestros jóvenes y que se observa, sobre todo, en la publicidad. Las características principales son: no tiene enemigo visible pero lucha con armas; no se está sacrificando ni está sufriendo, al contrario, en la mayoría de la publicidad de juguetes bélicos, el niño se está divirtiendo; es invulnerable por como va vestido, lleva máscara, casco o gafas de sol, el guerrero no puede tener compasión y esos sentimientos se transmiten a través del contacto visual, de esta manera socializamos a los niños como guerreros y por ello les arrebatamos la capacidad de empatía. Esta concepción del guerrero afecta también a la relación con las niñas, se les enseña que ellas son vulnerables, débiles, a las que lo único que les importa es la belleza y que cualquiera puede ir a por ellas; ellos sin embargo son fuertes, valientes, guerreros.</p>
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<p>Esta sociedad de hoy en día sigue estando hipersexulizada, el cuerpo de la mujer está idealizado y se le han impuesto unas funciones claras que tiene que cumplir.</p>
<p>Desde pequeñas nos enseñan, directa o indirectamente, que cada acción -vestirnos, andar, hablar, trabajar, etc- tiene como función principal gustar al sexo opuesto. Se “cosifica&#8221; a la mujer “cortándole la cabeza” para que lo único que merezca la pena es su cuerpo. “Hacer para gustar” es una máxima que todas las jóvenes llevan en su pensamiento y que superponen a siquiera gustarse a sí mismas. La naturalidad y belleza interior se deja a un lado para poder dar paso a un cuerpo idealizado que atenta contra la constitución de cada una y cuya función es gustar al resto.</p>
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<p>El último aspecto importante englobado en los micromachismos es el Relato Audiovisual. Los jóvenes inmersos en esta sociedad mucho más visual, se ven bombardeados con series y películas basadas en mensajes sexistas.</p>
<p>El esquema es siempre el mismo: el protagonista varón es el que vive las aventuras, vence obstáculos, salva vidas, etc. y lo hace con otros varones o él solo -el mítico príncipe azul-; ella, sin embargo, es la que aporta el punto romántico, su función principal es el amor y el sexo. Por lo tanto, “si él no la elige, ella no tiene película”.</p>
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<p>La lucha contra este nuevo sexismo no consiste en dejar de vestir a tu niña de rosa o prohibir ver esas comedias románticas. Consiste en educar a nuestros jóvenes en unos valores basados en el respeto y la tolerancia, enseñarles que nadie es mejor que nadie por tener determinado sexo y que los ideales son ficción. Enseñarles que los colores no son de unos o de otros, que los juguetes están para jugar y socializarse ya sean muñecas o coches. Enseñarles que ellas no son vulnerables ni necesitan que el guerrero las salve, enseñarles que ellos no tienen que ser guerreros, que pueden ser lo que quieran ser. Enseñarles que cada cuerpo tiene su constitución y que atentar contra eso solo trae problemas de autoestima o problemas de salud. Enseñarles a ser los mejores, a pensar, a ser críticos, a compartir y respetar, a crear un mundo mejor juntos, ellos y ellas.</p>
<p>Lo primero es quererse y respetarse a uno mismo y, solo de esa manera, podrán querernos y respetarnos los demás.</p>
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<p>Nuria Sánchez de Pablo</p>
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<p><b>BIBLIOGRAFÍA</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luis Bonino, psicoterapeuta especialista en varones, masculinidad y relaciones de género.</p>
<p><a href="http://www.luisbonino.com">http://www.luisbonino.com</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Federación de Mujeres Progresistas.</p>
<p><a href="http://www.fmujeresprogresistas.org/es/">http://www.fmujeresprogresistas.org/es/</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>II Jornadas de micromachismos, “Había una vez un machismo, ¿chiquitito?”. Madrid, 12 de Noviembre de 2015.</p>
<p>Ponentes:</p>
<p>Sara Berbel Sánchez: Dra. en psicología social por la Universidad de Barcelona y profesora de tercer ciclo universitario. Actualmente es directora del Empowerment Hub.</p>
<p>Marina Subirats Martori: catedrática emérita de sociología, directora del Instituto de la Mujer (1993-1996) y concejala de Educación en Barcelona. Coordinadora de la Delegación de la UE en la IV Conferencia sobre la Mujer de Naciones Unidas, Beijin 1995.</p>
<p>Maribel Cárdenas Jiménez: filósofa y educadora social, experta en estudios de género. Es profesora asociada de la Universidad Autónoma de Barcelona y asesora en políticas de Igualdad de la Diputación de Barcelona.</p>
<p>Pilar Aguilar Carrasco: ensayista y crítica de cine y televisión. Estudió Filología Moderna en Sevilla y exiliada en París, por su militancia activa contra el Franquismo, se licenció en Ciencias de la Educación y posteriormente en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad de París VII.</p>
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