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	<title>Soy tonta, pero no tanto &#187; violencia &#124; Soy tonta, pero no tanto</title>
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		<title>&#8220;Guía de comunicación no sexista&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Nov 2016 16:32:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Humanidades]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
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		<description><![CDATA[Instituto Cervantes, Guía de Comunicación no sexista. Primera edición, talleres gráficos de Top Printer Plus, S.L.L (Móstoles, Madrid): Editorial Aguilar, Santillana Ediciones Generales, S.L., 2011. 260 páginas, ISBN: 978-84-03-10203-3. La Guía de Comunicación no Sexista ha sido escrita por el Instituto Cervantes, una institución pública creada por España en 1991 &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Instituto Cervantes, Guía de Comunicación no sexista. Primera edición, talleres gráficos de Top Printer Plus, S.L.L (Móstoles, Madrid): Editorial Aguilar, Santillana Ediciones Generales, S.L., 2011. 260 páginas, ISBN: 978-84-03-10203-3. </p>
<p>La Guía de Comunicación no Sexista ha sido escrita por el Instituto Cervantes, una institución pública creada por España en 1991 para la enseñanza y promoción de la lengua española, así como para la difusión de la cultura hispanoamericana y española. Hay centros de la institución por los cinco continentes, algunas de sus sedes se encuentran en Madrid y en el lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes, Alcalá de Henares. </p>
<p>Como su propio nombre indica, este libro es una guía que presenta alternativas dentro de nuestro lenguaje para una comunicación que no sea sexista. Como guía, no tiene ningún hilo argumental, de hecho, se puede saltar de capítulo según el que más interese. Su objetivo principal es aconsejar sobre diferentes alternativas para que la comunicación no apoye la sociedad sexista que aún no se ha resuelto. El Instituto Cervantes sostiene que el lenguaje es reflejo de la sociedad que habitamos, por ello, crea esta guía para que se empiecen a utilizar otros recursos a los comunes y de esa manera avanzar hacia una sociedad no sexista. Además, este libro da otras alternativas distintas a, por ejemplo, el desdoblamiento o la barra inclinada, que son los más utilizados por los preocupados por una sociedad no sexista, pero no siempre los más adecuados al contexto. </p>
<p>El libro cuenta con cuatro partes en las que explica las distintas posibilidades de comunicación al referirse a un conjunto de personas formado por hombres y mujeres en los diferentes niveles del lenguaje. La primera parte, “género y sexismo lingüístico en el nivel gramatical”, aporta en primer lugar las características teóricas del genérico en castellano, así como explica el uso del masculino genérico, cuándo es normativo utilizarlo y cuándo se puede omitir. Lo más interesante de esta primera parte es ver cómo no siempre el masculino genérico hace una distinción sexista entre géneros y cómo, cuando si sucede, se puede evitar usando otras alternativas como el desdoblamiento, pronombres relativos que no presentan cambios de género o incluso cambiar el orden de las palabras dándole prioridad al femenino. Para concluir, en esta primera parte hace especial referencia a la importancia de la concordancia del artículo, sin bien es posible la reducción del mismo, es conveniente prestar atención a esa concordancia.<br />
En la segunda parte, “género y sexismo en el nivel léxico-semántico”, da alternativas a aquellos términos que, por tradición, tienen su genérico en masculino como el genérico “hombre” o ciertas profesiones. Como una alternativa posible, destaca la utilización de sustantivos colectivos o abstractos. Es importante prestar atención a esta parte, explica el Instituto Cervantes que, a o largo de la historia, es cierto que algunas profesiones eran llevadas a cabo casi exclusivamente por hombres y que, hasta hace más bien poco tiempo, muchas de ellas no eran realizadas por mujeres y al revés. Algunas de estas profesiones pueden ser “médico”, “azafata”, “concejal”, etc. Aquí explica la feminización del término masculino, así como la masculinización del sustantivo femenino. Sostiene que se deben utilizar términos como “médica”, “azafato” o, incluso, “matrón” ya que la nuestra es una lengua viva y, como tal, poco a poco nosotros mismos hacemos la lengua y se van estandarizando términos según evolucionamos, por ello que el lenguaje sea reflejo de la sociedad en la que habitamos. No obstante, en esta parte también incluye aquellos sustantivos comunes en cuanto al género como los compuestos o los que aluden a la persona que toca un instrumento, para estos sostiene que se debe utilizar el articulo correspondiente al género de la persona a la que se refiere. Para terminar, a lo largo de esta parte el libro hace notar que, algunos términos que son posibles de emplear, la Academia de la Lengua no los ha aceptado aún, lo que hace más evidente que la lengua no es solo una norma escrita sobre el papel, sino un instrumento que las personas utilizan para comunicarse y que, como tal, debe reflejar las necesidades de las mismas.<br />
La tercera parte, “género y sexismo en el discurso”, está dedicada a todas las alternativas posibles para hacer de un discurso, sea del ámbito que sea, un texto sin evidencias de sexismo. En primer lugar comenta los diferentes fenómenos dentro del discurso que pueden ser sexistas, aquí hace hincapié en que “el sexismo no está en el lenguaje, sino en la persona” (pág. 111) , es decir, el castellano tiene recursos suficientes para que la comunicación no sea sexista y que, si no se utilizan, es por voluntad propia o desconocimiento. Continúa con una serie de criterios para la naturalidad del discurso y, sobre todo, la coherencia del mismo. Es en esta parte donde más destaca la pertinencia o no del desdoblamiento (dependiendo del contexto y de la longitud del mensaje) y las varias alternativas que existen al masculino genérico. Por último, considera realmente importante los distintos ámbitos del discurso y las diferentes recomendaciones para cada uno. Por ejemplo, en el ámbito de la educación es importante realizar una comunicación no sexista tanto en el material didáctico como en el discurso del profesorado, ya que, el principio para conseguir, tanto una sociedad como una comunicación no sexistas, reside en la educación. De la misma manera, proporciona recomendaciones para un buen discurso en el ámbito de los actos sociales públicos, algo muy actual por todos los discursos de políticos que se escuchan casi diariamente. Es interesante en esta parte cómo, para hacer evidente en qué consiste un buen discurso no sexista, incluye ejemplos de discursos reales que realizaron importantes personajes de nuestra sociedad.<br />
En la cuarta y última parte, “género y sexismo a través de la imagen”, se explica que la comunicación abarca más allá de la gramática, la sintaxis, los discursos orales y escritos, etc. También se da comunicación y también puede ser sexista a través de la imagen, por ello dedica esta parte a una serie de estrategias para un trato más igualitario. Primero destaca la importancia de que exista una conexión entre lenguaje e imagen, entre mensaje verbal y no verbal y que, ambos, reflejen una igualdad entre los personajes que aparezcan. Así mismo dedica un capítulo a los estereotipos y roles, destacando la necesidad de un trato igualitario en el ámbito social y profesional, académico y educativo, así como, sobre todo, en la publicidad. Gran parte de la comunicación sexista viene dada por la cantidad de anuncios que se proyectan, por ello, el Instituto Cervantes considera que es más que necesario que aquí se proporcione un trato igualitario entre productos y personajes de los anuncios, evitando unos estereotipos y roles que han perseguido a la sociedad a lo largo de su historia.<br />
Para terminar, me ha resultado interesante como, al final del libro, incluyen un anexo con un listado de oficios, profesiones y cargos relacionados con todo tipo de ámbitos, reflejando los posibles términos en masculino y femenino de los mismos, por ejemplo “música-músico”, “sastre-sastra”, “abad-abadesa”, “edil-edila”, etc. </p>
<p>Lo más interesante de esta guía es que, a partir de la propia lengua, proporciona  un gran número de alternativas. Es decir, afirma que no es necesario inventarse nuevas fórmulas para construir un lenguaje no sexista, sino que dentro del propio castellano existen distintos recursos que hacen posible la comunicación y el trato igualitario entre géneros. Pone el acento en temas como la importancia del contexto, de la concordancia entre artículo, sustantivo y adjetivo, la utilización correcta de las profesiones, la naturalidad a la hora de utilizar recursos no sexistas y la importancia de prestar un poco de atención a esas alternativas para colaborar en una comunicación más igualitaria.  La defensa del castellano, de que el hablante hace a la lengua y no solo la habla y de que una comunicación no sexista es posible, son algunas de las características de esta guía. Es sencilla, está estructurada y puede ser útil en cualquier momento que se necesite consultar una situación o un contexto determinado y qué es posible utilizar en cada caso. Es un tema mucho más grande que solo el desdoblamiento o inventarse un genérico utilizando la “x” (todxs*), abarca una serie de recomendaciones más que suficientes para un lenguaje correcto e igualitario. Al ser una Institución que defiende y difunde la lengua castellana, no se sale de las normas de la misma, es decir, no propone soluciones incorrectas gramaticalmente e intenta hacer natural el uso de las que si lo son. También es cierto que, algunos de estos recursos que propone la guía, puedan resultar confusos, extraños o complicados de utilizar. Quizá esto sea tan solo por no estar acostumbrado a su uso, si desde pequeños enseñan a utilizar un masculino genérico y, por ejemplo, un uso generalizado de “hombre”, es más complicado a la hora de usar términos distintos (que no nuevos) para las mismas expresiones u oraciones.<br />
Por todo ello considero que esta guía es muy útil, porque no solo atiende a la norma, sino  que también proporciona un uso natural, teniendo en cuenta los distintos contextos y la evolución de la sociedad, de una comunicación no sexista. Prestar un poco más de atención a la hora de comunicarnos, utilizar un lenguaje no sexista, es solo el principio para conseguir una sociedad que trate de la misma manera a hombres y a mujeres. </p>
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		<title>Un café y un bollo</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2016 20:50:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
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		<description><![CDATA[El otro día, como cualquier otro, volvía de la universidad en el Cercanías de Madrid, tenía que comer en la universidad y de postre decidí comprarme un café y un bollo. El tren iba vacío por la hora que era, así que decidí poner mi bolso en el asiento de &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El otro día, como cualquier otro, volvía de la universidad en el Cercanías de Madrid, tenía que comer en la universidad y de postre decidí comprarme un café y un bollo. </p>
<p>El tren iba vacío por la hora que era, así que decidí poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco después tuve que quitarlo porque un chico quería sentarse a mi lado. Hasta aquí podéis pensar que vaya porquería de artículo porque no cuenta nada interesante ni reivindicativo. </p>
<p>Pues bien, iba yo bebiéndome mi café cuando noté como me acariciaban la pierna, me quedé un poco extrañada pero en ese momento pensé que se estaría acomodando en su asiento y me había rozado sin querer. Entonces, sentí como volvía a acariciarme la pierna y ahí, si que me quedé paralizada&#8230;<br />
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tenía una sensación tan incomoda que no podía ni moverme, se me cerró el estómago y no podía dejar de mirar al frente. </p>
<p>Nunca me había pasado nada parecido. Si, me habían dicho de todo por la calle, si, habían intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me habían soltado piropos delante de mi madre, pero ¿tocarme?.<br />
En ese momento tenía que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se había girado y había puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron múltiples situaciones repugnantes por las que no quería pasar, por las que ninguna mujer debería pasar, así que agarré con fuerza mi bolso, mi café y mi bollo y me levante más rápido que en toda mi vida. Avancé todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, allí, ya por fin más tranquila, pude terminarme mi café y mi bollo, pero aún con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado. </p>
<p>Os juro que nunca una caricia había sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me producía tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchísimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.<br />
Para que luego me digan que &#8220;esas cosas no son para tanto&#8221;. </p>
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		<title>¿Y los hombres?</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jan 2016 14:08:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria</dc:creator>
				<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Sabías que han muerto 29 hombres a manos de sus mujeres? ¿Y esos hombres que se quedan sin ver a sus hijos y encima pagan más en un divorcio? ¿Luego pedimos igualdad cuando estamos discriminando al género masculino? &#160; Esta clase de preguntas y muchas parecidas son las que me &#8230;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Sabías que han muerto 29 hombres a manos de sus mujeres? ¿Y esos hombres que se quedan sin ver a sus hijos y encima pagan más en un divorcio? ¿Luego pedimos igualdad cuando estamos discriminando al género masculino?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta clase de preguntas y muchas parecidas son las que me han lanzado a escribir. Llevo un tiempo escuchando y leyendo este tipo de indignaciones y, la verdad, es que me cuesta reaccionar de manera serena.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para empezar, me gustaría aclarar que no se puede meter en el mismo saco sentencias de divorcios, violencia de género, micromachismos, etc. Si, todo forma parte de la sociedad machista patriarcal que nuestra cultura ha creado para nosotros, pero son diferentes conceptos.</p>
<p>El machismo afecta tanto a hombres como a mujeres y, muchas veces, cuando se les llena la boca de acusaciones a aquellos que pedimos una sociedad feminista, se les olvida parar un segundo, solo uno, y reflexionar sobre ello. Una sociedad feminista no implica una supremacía de la mujer, no implica que el hombre tenga que “obedecer” las leyes de la mujer. El feminismo no implica darle la vuelta a la tortilla y hacer pasar al hombre por todo lo que las mujeres hemos pasado durante años. El feminismo implica una sociedad libre de mejores y peores, libre de desigualdades laborales, acoso escolar, de roles, una sociedad libre de violencia —en todos sus ámbitos—.</p>
<p>Cuando analizamos cada una de las situaciones por las que pedimos igualdad, nos damos cuenta de que tanto ellas como ellos sufren las consecuencias de nuestra cultura. Si, es cierto que un padre puede llegar a tener menos derechos que una madre en un divorcio, pero esto sigue siendo una consecuencia del machismo, ya que, la madre es la que siempre se ha hecho cargo de los hijos (al igual que del hogar, la limpieza, la cocina, etc.) y el padre es el que llevaba el dinero a casa. Pero también es cierto que ciertos padres, debido a esa cultura machista, dejan de ver a sus hijos y deciden tan solo pagar una pensión alimenticia, o ni siquiera eso. En cualquier caso, esa decisión la tiene un juez y cada juicio es diferente porque no todas las familias son iguales.</p>
<p>Tampoco se puede relacionar estas sentencias judiciales con la Ley de Violencia de Género, ni agrupar los asesinatos de hombres con la violencia a las mujeres. Eso es simplemente una excusa para evitar el gran problema que se quiere erradicar, y es que son demasiadas las víctimas de maltrato por la supremacía masculina. Con esto no insinúo que esté bien asesinar a tu pareja masculina, es igualmente un delito, solo digo que nos dejemos de excusas, ya que, a nadie se le ocurre contestar con un “si pero ¿y los niños asesinados por sus padres?” a un comentario sobre violencia de género.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que tenemos que observar es que todos los casos son consecuencia de la sociedad patriarcal y que solo con la lucha por la igualdad podremos conseguir que ambos géneros tengan los mismos derechos, libertades y respeto. El gran problema está claro, vivimos inmersos en un círculo del que no vamos a salir hasta que digamos “¡Hasta aquí!” basta de desigualdad, luchemos por un mundo feminista, porque el feminismo es para todos.</p>
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