Muecas y coches, nios y nias

T es que lo exageras todo, todo para ti es machismo, eres muy radical, no todo es as, hay cosas que no se pueden cambiar.
Te digo yo que algo hay ah que es innato, porque a m mi hija, aunque en casa hay coches y muecas y yo les he enseado a los dos a compartir juguetes, me pide muecas. A ella le gusta jugar con barbies y juguetes de nia, eso tiene que ser innato.

Esta ltima frase es real y me la dijo el otro da una madre. Me da que pensar, esta y todas las anteriores, as como similares. Y es que, una vez te pones las llamadas gafas moradas, no puedes evitar verlo todo con ese filtro. No juzgo a esos pobre ignorantes (sin ofender a nadie) que no observan, no miran, no quieren ser conscientes de la realidad, viven cmodamente en su mundo, en la vida que les ha otorgado sus privilegios de hombre blanco homosexual.
No, no seores, el machismo no es innato, los roles de gnero no se gestan en la barriga de nuestras mamis, la violencia tampoco y mucho menos la distincin entre juguetes de nios y de nias.

Eso, queridos mos (y s que estis hartos de escucharlo), se llama EDUCACIN. Si, con maysculas. La tradicin, la historia y la educacin que an se sigue impartiendo (muchas veces de manera inconsciente) refuerza el comportamiento sexista que, desde pequeos, adoptamos.
Los nios son fuertes y las nias empticas y lloronas, los nios azul y las nias rosa, las nias muecas y los nios coches, armas, guerreros. Estos ejemplos, entre muchos otros, reflejan contra lo que durante tanto tiempo llevamos intentado luchar.

Sin embargo, y para no ser tan negativos, la solucin es muy sencilla: eliminar esos roles y comportamientos desde pequeos. Y ya se que me vais a decir que eso es muy difcil, que no se puede cambiar una generacin tan fcilmente, que adems los padres y abuelos que educan no tienen esos comportamientos adoptados y no los vas a cambiar, bla bla bla Se puede hacer, y se est haciendo.
Solo os pido, si vais a tener hijos e hijas, intentad explicarles que la igualdad de gneros, el respeto y la no violencia son valores esenciales para convivir en una sociedad como la nuestra.

Muecas y coches, nios y nias

T es que lo exageras todo, todo para ti es machismo, eres muy radical, no todo es as, hay cosas que no se pueden cambiar.
Te digo yo que algo hay ah que es innato, porque a m mi hija, aunque en casa hay coches y muecas y yo les he enseado a los dos a compartir juguetes, me pide muecas. A ella le gusta jugar con barbies y juguetes de nia, eso tiene que ser innato.

Esta ltima frase es real y me la dijo el otro da una madre. Me da que pensar, esta y todas las anteriores, as como similares. Y es que, una vez te pones las llamadas gafas moradas, no puedes evitar verlo todo con ese filtro. No juzgo a esos pobre ignorantes (sin ofender a nadie) que no observan, no miran, no quieren ser conscientes de la realidad, viven cmodamente en su mundo, en la vida que les ha otorgado sus privilegios de hombre blanco homosexual.
No, no seores, el machismo no es innato, los roles de gnero no se gestan en la barriga de nuestras mamis, la violencia tampoco y mucho menos la distincin entre juguetes de nios y de nias.

Eso, queridos mos (y s que estis hartos de escucharlo), se llama EDUCACIN. Si, con maysculas. La tradicin, la historia y la educacin que an se sigue impartiendo (muchas veces de manera inconsciente) refuerza el comportamiento sexista que, desde pequeos, adoptamos.
Los nios son fuertes y las nias empticas y lloronas, los nios azul y las nias rosa, las nias muecas y los nios coches, armas, guerreros. Estos ejemplos, entre muchos otros, reflejan contra lo que durante tanto tiempo llevamos intentado luchar.

Sin embargo, y para no ser tan negativos, la solucin es muy sencilla: eliminar esos roles y comportamientos desde pequeos. Y ya se que me vais a decir que eso es muy difcil, que no se puede cambiar una generacin tan fcilmente, que adems los padres y abuelos que educan no tienen esos comportamientos adoptados y no los van a cambiar, bla bla bla Se puede hacer, y se est haciendo.
Solo os pido, si vais a tener hijos e hijas, intentad explicarles que la igualdad de gnero, el respeto y la no violencia son valores esenciales para convivir en una sociedad como la nuestra.

Muecas y coches, nios y nias

T es que lo exageras todo, todo para ti es machismo, eres muy radical, no todo es as, hay cosas que no se pueden cambiar.
Te digo yo que algo hay ah que es innato, porque a m mi hija, aunque en casa hay coches y muecas y yo les he enseado a los dos a compartir juguetes, me pide muecas. A ella le gusta jugar con barbies y juguetes de nia, eso tiene que ser innato.

Esta ltima frase es real y me la dijo el otro da una madre. Me da que pensar, esta y todas las anteriores, as como similares. Y es que, una vez te pones las llamadas gafas moradas, no puedes evitar verlo todo con ese filtro. No juzgo a esos pobre ignorantes (sin ofender a nadie) que no observan, no miran, no quieren ser conscientes de la realidad, viven cmodamente en su mundo, en la vida que les ha otorgado sus privilegios de hombre blanco heterosexual.
No, no seores, el machismo no es innato, los roles de gnero no se gestan en la barriga de nuestras mamis, la violencia tampoco y mucho menos la distincin entre juguetes de nios y de nias.

Eso, queridos mos (y s que estis hartos de escucharlo), se llama EDUCACIN. Si, con maysculas. La tradicin, la historia y la educacin que an se sigue impartiendo (muchas veces de manera inconsciente) refuerza el comportamiento sexista que, desde pequeos, adoptamos.
Los nios son fuertes y las nias empticas y lloronas, los nios azul y las nias rosa, las nias muecas y los nios coches, armas, guerreros. Estos ejemplos, entre muchos otros, reflejan contra lo que durante tanto tiempo llevamos intentado luchar.

Sin embargo, y para no ser tan negativos, la solucin es muy sencilla: eliminar esos roles y comportamientos desde pequeos. Y ya se que me vais a decir que eso es muy difcil, que no se puede cambiar una generacin tan fcilmente, que adems los padres y abuelos que educan no tienen esos comportamientos adoptados y no los van a cambiar, bla bla bla Se puede hacer, y se est haciendo.
Solo os pido, si vais a tener hijos e hijas, intentad explicarles que la igualdad de gnero, el respeto y la no violencia son valores esenciales para convivir en una sociedad como la nuestra.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba enfrente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba enfrente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba enfrente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba en frente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba en frente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

Un caf y un bollo

El otro da, como cualquier otro, volva de la universidad en el Cercanas de Madrid, tena que comer en la universidad y de postre decid comprarme un caf y un bollo.

El tren iba vaco por la hora que era, as que decid poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco despus tuve que quitarlo porque un chico quera sentarse a mi lado. Hasta aqu podis pensar que vaya porquera de artculo porque no cuenta nada interesante ni reivindicativo.

Pues bien, iba yo bebindome mi caf cuando not como me acariciaban la pierna, me qued un poco extraada pero en ese momento pens que se estara acomodando en su asiento y me haba rozado sin querer. Entonces, sent como volva a acariciarme la pierna y ah, si que me qued paralizada…
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tena una sensacin tan incomoda que no poda ni moverme, se me cerr el estmago y no poda dejar de mirar al frente.

Nunca me haba pasado nada parecido. Si, me haban dicho de todo por la calle, si, haban intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me haban soltado piropos delante de mi madre, pero tocarme?.
En ese momento tena que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se haba girado y haba puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron mltiples situaciones repugnantes por las que no quera pasar, por las que ninguna mujer debera pasar, as que agarr con fuerza mi bolso, mi caf y mi bollo y me levante ms rpido que en toda mi vida. Avanc todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, all, ya por fin ms tranquila, pude terminarme mi caf y mi bollo, pero an con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado.

Os juro que nunca una caricia haba sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me produca tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchsimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.
Para que luego me digan que “esas cosas no son para tanto”.

Un caf y un bollo

El otro da, como cualquier otro, volva de la universidad en el Cercanas de Madrid, tena que comer en la universidad y de postre decid comprarme un caf y un bollo.

El tren iba vaco por la hora que era, as que decid poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco despus tuve que quitarlo porque un chico quera sentarse a mi lado. Hasta aqu podis pensar que vaya porquera de artculo porque no cuenta nada interesante ni reivindicativo.

Pues bien, iba yo bebindome mi caf cuando not como me acariciaban la pierna, me qued un poco extraada pero en ese momento pens que se estara acomodando en su asiento y me haba rozado sin querer. Entonces, sent como volva a acariciarme la pierna y ah, si que me qued paralizada…
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tena una sensacin tan incomoda que no poda ni moverme, se me cerr el estmago y no poda dejar de mirar al frente.

Nunca me haba pasado nada parecido. Si, me haban dicho de todo por la calle, si, haban intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me haban soltado piropos delante de mi madre, pero tocarme?.
En ese momento tena que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se haba girado y haba puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron mltiples situaciones repugnantes por las que no quera pasar, por las que ninguna mujer debera pasar, as que agarr con fuerza mi bolso, mi caf y mi bollo y me levante ms rpido que en toda mi vida. Avanc todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, all, ya por fin ms tranquila, pude terminarme mi caf y mi bollo, pero an con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado.

Os juro que nunca una caricia haba sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me produca tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchsimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.
Para que luego me digan que “esas cosas no son para tanto”.