“Gua de comunicacin no sexista”

Instituto Cervantes, Gua de Comunicacin no sexista. Primera edicin, talleres grficos de Top Printer Plus, S.L.L (Mstoles, Madrid): Editorial Aguilar, Santillana Ediciones Generales, S.L., 2011. 260 pginas, ISBN: 978-84-03-10203-3.

La Gua de Comunicacin no Sexista ha sido escrita por el Instituto Cervantes, una institucin pblica creada por Espaa en 1991 para la enseanza y promocin de la lengua espaola, as como para la difusin de la cultura hispanoamericana y espaola. Hay centros de la institucin por los cinco continentes, algunas de sus sedes se encuentran en Madrid y en el lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes, Alcal de Henares.

Como su propio nombre indica, este libro es una gua que presenta alternativas dentro de nuestro lenguaje para una comunicacin que no sea sexista. Como gua, no tiene ningn hilo argumental, de hecho, se puede saltar de captulo segn el que ms interese. Su objetivo principal es aconsejar sobre diferentes alternativas para que la comunicacin no apoye la sociedad sexista que an no se ha resuelto. El Instituto Cervantes sostiene que el lenguaje es reflejo de la sociedad que habitamos, por ello, crea esta gua para que se empiecen a utilizar otros recursos a los comunes y de esa manera avanzar hacia una sociedad no sexista. Adems, este libro da otras alternativas distintas a, por ejemplo, el desdoblamiento o la barra inclinada, que son los ms utilizados por los preocupados por una sociedad no sexista, pero no siempre los ms adecuados al contexto.

El libro cuenta con cuatro partes en las que explica las distintas posibilidades de comunicacin al referirse a un conjunto de personas formado por hombres y mujeres en los diferentes niveles del lenguaje. La primera parte, gnero y sexismo lingstico en el nivel gramatical, aporta en primer lugar las caractersticas tericas del genrico en castellano, as como explica el uso del masculino genrico, cundo es normativo utilizarlo y cundo se puede omitir. Lo ms interesante de esta primera parte es ver cmo no siempre el masculino genrico hace una distincin sexista entre gneros y cmo, cuando si sucede, se puede evitar usando otras alternativas como el desdoblamiento, pronombres relativos que no presentan cambios de gnero o incluso cambiar el orden de las palabras dndole prioridad al femenino. Para concluir, en esta primera parte hace especial referencia a la importancia de la concordancia del artculo, sin bien es posible la reduccin del mismo, es conveniente prestar atencin a esa concordancia.
En la segunda parte, gnero y sexismo en el nivel lxico-semntico, da alternativas a aquellos trminos que, por tradicin, tienen su genrico en masculino como el genrico hombre o ciertas profesiones. Como una alternativa posible, destaca la utilizacin de sustantivos colectivos o abstractos. Es importante prestar atencin a esta parte, explica el Instituto Cervantes que, a o largo de la historia, es cierto que algunas profesiones eran llevadas a cabo casi exclusivamente por hombres y que, hasta hace ms bien poco tiempo, muchas de ellas no eran realizadas por mujeres y al revs. Algunas de estas profesiones pueden ser mdico, azafata, concejal, etc. Aqu explica la feminizacin del trmino masculino, as como la masculinizacin del sustantivo femenino. Sostiene que se deben utilizar trminos como mdica, azafato o, incluso, matrn ya que la nuestra es una lengua viva y, como tal, poco a poco nosotros mismos hacemos la lengua y se van estandarizando trminos segn evolucionamos, por ello que el lenguaje sea reflejo de la sociedad en la que habitamos. No obstante, en esta parte tambin incluye aquellos sustantivos comunes en cuanto al gnero como los compuestos o los que aluden a la persona que toca un instrumento, para estos sostiene que se debe utilizar el articulo correspondiente al gnero de la persona a la que se refiere. Para terminar, a lo largo de esta parte el libro hace notar que, algunos trminos que son posibles de emplear, la Academia de la Lengua no los ha aceptado an, lo que hace ms evidente que la lengua no es solo una norma escrita sobre el papel, sino un instrumento que las personas utilizan para comunicarse y que, como tal, debe reflejar las necesidades de las mismas.
La tercera parte, gnero y sexismo en el discurso, est dedicada a todas las alternativas posibles para hacer de un discurso, sea del mbito que sea, un texto sin evidencias de sexismo. En primer lugar comenta los diferentes fenmenos dentro del discurso que pueden ser sexistas, aqu hace hincapi en que el sexismo no est en el lenguaje, sino en la persona (pg. 111) , es decir, el castellano tiene recursos suficientes para que la comunicacin no sea sexista y que, si no se utilizan, es por voluntad propia o desconocimiento. Contina con una serie de criterios para la naturalidad del discurso y, sobre todo, la coherencia del mismo. Es en esta parte donde ms destaca la pertinencia o no del desdoblamiento (dependiendo del contexto y de la longitud del mensaje) y las varias alternativas que existen al masculino genrico. Por ltimo, considera realmente importante los distintos mbitos del discurso y las diferentes recomendaciones para cada uno. Por ejemplo, en el mbito de la educacin es importante realizar una comunicacin no sexista tanto en el material didctico como en el discurso del profesorado, ya que, el principio para conseguir, tanto una sociedad como una comunicacin no sexistas, reside en la educacin. De la misma manera, proporciona recomendaciones para un buen discurso en el mbito de los actos sociales pblicos, algo muy actual por todos los discursos de polticos que se escuchan casi diariamente. Es interesante en esta parte cmo, para hacer evidente en qu consiste un buen discurso no sexista, incluye ejemplos de discursos reales que realizaron importantes personajes de nuestra sociedad.
En la cuarta y ltima parte, gnero y sexismo a travs de la imagen, se explica que la comunicacin abarca ms all de la gramtica, la sintaxis, los discursos orales y escritos, etc. Tambin se da comunicacin y tambin puede ser sexista a travs de la imagen, por ello dedica esta parte a una serie de estrategias para un trato ms igualitario. Primero destaca la importancia de que exista una conexin entre lenguaje e imagen, entre mensaje verbal y no verbal y que, ambos, reflejen una igualdad entre los personajes que aparezcan. As mismo dedica un captulo a los estereotipos y roles, destacando la necesidad de un trato igualitario en el mbito social y profesional, acadmico y educativo, as como, sobre todo, en la publicidad. Gran parte de la comunicacin sexista viene dada por la cantidad de anuncios que se proyectan, por ello, el Instituto Cervantes considera que es ms que necesario que aqu se proporcione un trato igualitario entre productos y personajes de los anuncios, evitando unos estereotipos y roles que han perseguido a la sociedad a lo largo de su historia.
Para terminar, me ha resultado interesante como, al final del libro, incluyen un anexo con un listado de oficios, profesiones y cargos relacionados con todo tipo de mbitos, reflejando los posibles trminos en masculino y femenino de los mismos, por ejemplo msica-msico, sastre-sastra, abad-abadesa, edil-edila, etc.

Lo ms interesante de esta gua es que, a partir de la propia lengua, proporciona un gran nmero de alternativas. Es decir, afirma que no es necesario inventarse nuevas frmulas para construir un lenguaje no sexista, sino que dentro del propio castellano existen distintos recursos que hacen posible la comunicacin y el trato igualitario entre gneros. Pone el acento en temas como la importancia del contexto, de la concordancia entre artculo, sustantivo y adjetivo, la utilizacin correcta de las profesiones, la naturalidad a la hora de utilizar recursos no sexistas y la importancia de prestar un poco de atencin a esas alternativas para colaborar en una comunicacin ms igualitaria. ?La defensa del castellano, de que el hablante hace a la lengua y no solo la habla y de que una comunicacin no sexista es posible, son algunas de las caractersticas de esta gua. Es sencilla, est estructurada y puede ser til en cualquier momento que se necesite consultar una situacin o un contexto determinado y qu es posible utilizar en cada caso. Es un tema mucho ms grande que solo el desdoblamiento o inventarse un genrico utilizando la x (todxs*), abarca una serie de recomendaciones ms que suficientes para un lenguaje correcto e igualitario. Al ser una Institucin que defiende y difunde la lengua castellana, no se sale de las normas de la misma, es decir, no propone soluciones incorrectas gramaticalmente e intenta hacer natural el uso de las que si lo son. Tambin es cierto que, algunos de estos recursos que propone la gua, puedan resultar confusos, extraos o complicados de utilizar. Quiz esto sea tan solo por no estar acostumbrado a su uso, si desde pequeos ensean a utilizar un masculino genrico y, por ejemplo, un uso generalizado de hombre, es ms complicado a la hora de usar trminos distintos (que no nuevos) para las mismas expresiones u oraciones.
Por todo ello considero que esta gua es muy til, porque no solo atiende a la norma, sino que tambin proporciona un uso natural, teniendo en cuenta los distintos contextos y la evolucin de la sociedad, de una comunicacin no sexista. Prestar un poco ms de atencin a la hora de comunicarnos, utilizar un lenguaje no sexista, es solo el principio para conseguir una sociedad que trate de la misma manera a hombres y a mujeres.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba enfrente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba enfrente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba en frente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba en frente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

“Broma de chiquillos”

Como todas las maanas me levant, me duch, desayun y sal por la puerta. Solo que esa maana no era como una cualquiera, aquella maana empezaba mi primer ao de instituto. Si, esa poca en la que no se es ni pequeo ni mayor, pero hay que aparentar ser muy mayor.
Mi nuevo instituto era muy grande y yo no estaba acostumbrada a ver tantos compaeros en una clase, tantos profesores, tantas clases…
Cuando llegamos a aquel edifico tan grande, nos juntaron en uno de los salones de actos a todos los nuevos para darnos la bienvenida y nos fueron llamando uno por uno para asignarnos clase. Cuando dijeron mi nombre, me levant con una sonrisa de oreja a oreja y fui directa a mi nueva clase, 1A.
No todos mis compaeros eran caras nuevas, algunos venan conmigo de mi colegio de primaria, ramos unos treinta en clase, ms chicos que chicas, y tenamos un profesor por asignatura, toda una novedad.
Al terminar el da, mi madre nos esperaba a mi y a mi hermana en el cruce que quedaba enfrente del instituto, me encantaba que viniese a buscarnos a la salida, el instituto estaba cerca de casa y el camino de vuelta se haca mucho ms entretenido yendo las tres. Le contbamos todas las novedades mientras comamos, la cantidad de gente que haba, nuestros profesores, las clases nuevas…todo.
Esa noche me fui a dormir muy contenta, todos los cambios que bamos a experimentar me hacan una ilusin tremenda pero, sobre todo, me encantaba la idea de poder hacer nuevos amigos.

A medida que avanzaban los das me daba cuenta de que aprender cosas nuevas me encantaba, los estudios no suponan un problema para mi y los sacaba sin dificultad. Sin embargo, senta que hacer amigos era un trabajo de chinos, all la gente rechazaba a muchos por el simple hecho de ser diferentes. De un da para otro, que tu madre o padre te fuese a buscar a la hora de comer no era guay, las mochilas de ruedas ya no molaban y algo tan natural como manchar la camiseta de sudor era motivo de mofa. De un da para otro, el objetivo principal ya no era pasrselo bien y jugar con tus amigos, si no fijarte en qu chico te pareca guapo, criticar a la chica que intentara quitarte a tu chico y decir muchas, muchas palabrotas. Eran muchas cosas a tener en cuenta para poder encajar en una clase en la que todos estbamos en igualdad de condiciones, o eso pensaba yo.
Haba un chico en mi clase que empez a acercarse a mi, que me peda salir, ser novios:
- Quieres salir conmigo?- sola preguntarme.
- No gracias, es que no me gustas- era mi respuesta habitual.
La verdad que por aquel entonces el concepto que yo tena de novios era el de darse la manita de vez en cuando y el resto del tiempo cada uno a lo suyo, pero an as, ese chico no me gustaba. A la tercera o cuarta vez que tuve que responder, dej de preguntarme.
Lleg el final del curso y las notas fueron muy buenas, adems, me ech una mejor amiga y consegu llevarme bastante bien con todos mis compaeros.

El segundo curso del instituto se present con muy buenas expectativas, me senta una veterana, mucho ms cmoda entrando por la puerta, subiendo las escaleras, viendo las caras de aquellos que llegaban nuevos.
Segn avanzbamos, sin embargo, empezamos a darnos cuenta de que haba muchas cosas de aquel centro que dejaban mucho que desear. Mi hermana tuvo serios problemas con su profesora de matemticas, por qu siempre las matemticas?.
En cuanto a mi, el chico que me quera como novia sigui insistiendo, y yo segua dicindole amablemente que no.
Un da me lleg un mensaje al mvil de un nmero que no conoca: kieres salir cnmigo???, no contest. Al rato me lleg otro del mismo nmero: sbes kien soi???, tampoco contest. No necesitaba preguntar quin era para saberlo, saba perfectamente quien era, lo que no saba era cmo haba conseguido mi nmero de telfono.
Al da siguiente le pregunt a mi compaero quin le haba dado mi nmero de telfono y por qu no paraba de mandarme mensajes:
- Pero, quieres o no quieres?- fue su respuesta.
Al repetirle de nuevo que no, no quera ser su novia, entonces se enfad mucho y empez a gritarme que yo era una puta que vena de una familia de putas donde mi hermana era puta, mi madre tambin y hasta mi abuela era puta.
Me qued paralizada, era el primer da que me insultaban de esa manera y descubr el dao que podan llegar a hacerme unas pocas palabras en unos pocos segundos y todo por decir no.
Al acabar aquel da nefasto, tena que volver sola a casa y, durante el camino, este chico vino conmigo con la excusa de que tena que ir a un sitio cerca de donde yo viva. Sin embargo, cuando llegamos a mi calle, en lugar de irse por su camino, fue hasta mi portal detrs de mi haciendo caso omiso a mis peticiones de que me dejara en paz, vio mi porta y mi piso, cuando entr, al fin se march. Todo lo haca como si fuese tan natural que me haca pensar que estaba paranoica por sentirme incmoda e intimidada.
El viernes de esa misma semana a eso de las diez y media de la noche alguien llam al telefonillo:
- Es un compaero de clase que pregunta por ti- me dijo mi madre.
Cuando me puse al telefonillo aquella voz hizo que se me revolviera el estmago:
- Sabes quin soy?
- Si- respond asustada.
- Bajas a darme un besito?- se escucharon risitas al otro lado del aparato.
Colgu el telefonillo de golpe y le dije a mi madre quin era y lo qu quera, salimos al portal a ver si estaba, pero se haba ido..
Empec a ir con miedo al instituto, miedo a ser insultada, miedo a que alguien se riera de mi, miedo a decir que no.

Un da la profesora de lengua no vino a clase y nadie puso un sustituto, as que estbamos solos unos veinticinco nios de catorce aos. Yo tena que ir al bao porque necesitaba cambiarme, haca poco que me haba venido la regla y era toda una novedad para mi y un tema tab para todos. Mientras iba al bao vi que este chico vena detrs de mi y, como ya me haba seguido una vez, le pregunt desconfiada que dnde iba, el respondi que al bao y no le di ms vueltas.
Entonces todo empez a ir a cmara rpida en mi cabeza, cuando estaba en la cabina del bao, desnuda de cintura para abajo, escuch una voz, esa voz: Hola, qu haces ah?, Huy que mayor que te ha bajado la regla!, necesitas ayuda?.
Me asust tanto que no poda ni subirme los pantalones, miraba todo el rato las rendijas de arriba y abajo de la puerta:
- Qu hacis?! Dejad de grabar!- grit de repente una compaera desde fuera.
Me qued paralizada, de repente todo se qued inmvil, en silencio, qu haban grabado? quin ms estaba en el bao? por qu querran grabarme?…
No era posible que hubiesen pasado tantas cosas en lo que yo pensaba que eran cinco minutos. Se dejaron de or voces, as que cog todo el aire que pude, me sub los pantalones y abr la puerta despacio por si seguan ah.
Cuando sal al pasillo me esperaba otra reaccin completamente diferente a lo que pas, a nadie pareci importarle lo que acababa de pasar, todo eran risas. Uno de los chicos, el que grababa, me cogi al salir y me sent en sus piernas mientras se rea con el otro y me decan que era una broma, que no dijera nada… para mi, toda esa situacin estaba pasando ajena a mi, como en un sueo.
Fue tan impactante que no pude contar nada a nadie ese da, ni al siguiente, ni al otro…
Pasado un tiempo lo cont en casa, lo cont como una ancdota, sin pararme mucho en los detalles, como quien cuenta que se tropez con una piedra. Mi madre si le dio la importancia que tena, fue cuando me di cuenta que no era un simple tropiezo y que consiguieron hacerme pequea, destructible, dbil.
Para intentar solucionar algo, mi madre habl con la tutora de la clase, que se qued perpleja con la historia y habl con el chico, pero l negaba todo continuamente. Al enterarse de que lo haba contado en el instituto borraron el vdeo y me pidieron grabar otro donde no se viera nada, as que algo se vea? Fue lo que pas por mi mente en aquel momento. La verdad que yo me senta completamente fuera de toda esa situacin, en un mundo paralelo donde cada vez era ms y ms pequea.
Mientras todo esto suceda a mi alrededor, mis compaeros, sobre todo compaeras, se haban dedicado a recoger firmas en mi contra por haberme chivado de sus amigos, no llegaron muy lejos porque mi hermana rompi el papelito en cuanto le pidieron firmar.
El tema pas a la directora, pero no quiso saber nada de mi, no quiso que le contara la historia, no quiso saber por qu un nio me haba estado acosando durante dos aos, no quiso saber por qu grababan en su centro donde supuestamente estaba prohibido, no quera saber nada. Solo les pidi a los chicos el vdeo, pero como no lo tenan se fueron como haban llegado, sin castigos, ni expulsiones, nada.
Al ao siguiente dejamos ese instituto y olvid aquella pequea broma de chiquillos.

Un caf y un bollo

El otro da, como cualquier otro, volva de la universidad en el Cercanas de Madrid, tena que comer en la universidad y de postre decid comprarme un caf y un bollo.

El tren iba vaco por la hora que era, as que decid poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco despus tuve que quitarlo porque un chico quera sentarse a mi lado. Hasta aqu podis pensar que vaya porquera de artculo porque no cuenta nada interesante ni reivindicativo.

Pues bien, iba yo bebindome mi caf cuando not como me acariciaban la pierna, me qued un poco extraada pero en ese momento pens que se estara acomodando en su asiento y me haba rozado sin querer. Entonces, sent como volva a acariciarme la pierna y ah, si que me qued paralizada…
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tena una sensacin tan incomoda que no poda ni moverme, se me cerr el estmago y no poda dejar de mirar al frente.

Nunca me haba pasado nada parecido. Si, me haban dicho de todo por la calle, si, haban intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me haban soltado piropos delante de mi madre, pero tocarme?.
En ese momento tena que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se haba girado y haba puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron mltiples situaciones repugnantes por las que no quera pasar, por las que ninguna mujer debera pasar, as que agarr con fuerza mi bolso, mi caf y mi bollo y me levante ms rpido que en toda mi vida. Avanc todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, all, ya por fin ms tranquila, pude terminarme mi caf y mi bollo, pero an con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado.

Os juro que nunca una caricia haba sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me produca tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchsimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.
Para que luego me digan que “esas cosas no son para tanto”.

Un caf y un bollo

El otro da, como cualquier otro, volva de la universidad en el Cercanas de Madrid, tena que comer en la universidad y de postre decid comprarme un caf y un bollo.

El tren iba vaco por la hora que era, as que decid poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco despus tuve que quitarlo porque un chico quera sentarse a mi lado. Hasta aqu podis pensar que vaya porquera de artculo porque no cuenta nada interesante ni reivindicativo.

Pues bien, iba yo bebindome mi caf cuando not como me acariciaban la pierna, me qued un poco extraada pero en ese momento pens que se estara acomodando en su asiento y me haba rozado sin querer. Entonces, sent como volva a acariciarme la pierna y ah, si que me qued paralizada…
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tena una sensacin tan incomoda que no poda ni moverme, se me cerr el estmago y no poda dejar de mirar al frente.

Nunca me haba pasado nada parecido. Si, me haban dicho de todo por la calle, si, haban intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me haban soltado piropos delante de mi madre, pero tocarme?.
En ese momento tena que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se haba girado y haba puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron mltiples situaciones repugnantes por las que no quera pasar, por las que ninguna mujer debera pasar, as que agarr con fuerza mi bolso, mi caf y mi bollo y me levante ms rpido que en toda mi vida. Avanc todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, all, ya por fin ms tranquila, pude terminarme mi caf y mi bollo, pero an con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado.

Os juro que nunca una caricia haba sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me produca tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchsimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.
Para que luego me digan que “esas cosas no son para tanto”.

Un caf y un bollo

El otro da, como cualquier otro da, volva de la universidad en el Cercanas de Madrid, tena que comer en la universidad y de postre decid comprarme un caf y un bollo.

El tren iba vaco por la hora que era, as que decid poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco despus tuve que quitarlo porque un chico quera sentarse a mi lado. Hasta aqu podis pensar que vaya porquera de artculo porque no cuenta nada internaste ni reivindicativo.

Pues bien, iba yo bebindome mi caf cuando note como me acariciaban la pierna, me qued un poco extraada pero en ese momento pens que se estara acomodando en su asiento y me haba rozado sin querer. Entonces, sent como volva a acariciarme la pierna y, ah, si que me qued paralizada…
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tena una sensacin tan incomoda que no poda ni moverme, se me cerr el estmago y no poda dejar de mirar al frente.

Nunca me haba pasado nada parecido. Si, me haban dicho de todo por la calle, si, haban intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me haban soltado piropos delante de mi madre, pero tocarme?.
En ese momento tena que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se haba girado y haba puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron mltiples situaciones repugnantes por las que no quera pasar, por las que ninguna mujer debera pasar, as que agarr con fuerza mi bolso, mi caf y mi bollo y me levante ms rpido que en toda mi vida. Avanc todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, all, ya por fin ms tranquila, pude terminarme mi caf y mi bollo, pero an con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado.

Os juro que nunca una caricia haba sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me produca tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchsimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.
Para que luego me digan que “esas cosas no son para tanto”.

Un caf y un bollo

El otro da, como cualquier otro da, volva de la universidad en el Cercanas de Madrid, tena que comer en la universidad y de postre decid comprarme un caf y un bollo.

El tren iba vaco por la hora que era, as que decid poner mi bolso en el asiento de al lado, pero poco despus tuve que quitarlo porque un chico quera sentarse a mi lado. Hasta aqu podis pensar que vaya porquera de artculo porque no cuenta nada internaste ni reivindicativo.

Pues bien, iba yo bebindome mi caf cuando not como me acariciaban la pierna, me qued un poco extraada, pero en ese momento pens que se estara acomodando en su asiento y me haba rozado sin querer. Entonces, sent como volva a acariciarme la pierna y, ah, si que me qued paralizada…
No supe como reaccionar, ni siquiera supe que decirle, tena una sensacin tan incomoda que no poda ni moverme, se me cerr el estmago y no poda dejar de mirar al frente.

Nunca me haba pasado nada parecido. Si, me haban dicho de todo por la calle, si, haban intentado sacar la mano del coche para tocarme el culo en un cruce y si, me haban soltado piropos delante de mi madre, pero tocarme?.
En ese momento tena que reaccionar, el chico no paraba de mirarme y hasta se haba girado y haba puesto su brazo rodeando mi asiento. En mi cabeza aparecieron mltiples situaciones repugnantes por las que no quera pasar, por las que ninguna mujer debera pasar, as que agarr con fuerza mi bolso, mi caf y mi bollo y me levante ms rpido que en toda mi vida. Avanc todo lo que pude por el tren hasta sentarme al lado de una mujer, all, ya por fin ms tranquila, pude terminarme mi caf y mi bollo, pero an con la mirada alerta cada vez que alguien pasaba por mi lado.

Os juro que nunca una caricia haba sido tan repugnante como aquellas, que una mirada no me produca tanta rabia como la de aquel chico, y eso que solo fueron dos caricias y una mirada. No quiero ni imaginar por todo lo que pasan muchsimas mujeres que sufren la violencia y el machismo que nos rodea.
Para que luego me digan que “esas cosas no son para tanto”.