Disfrutar de la crisis

Hay una frase, poco correcta, que seguro que todos hemos oído alguna vez que dice “en caso de violación inminente relájate y disfruta”.
Cada vez parece más claro que ese es el momento en el que nos encontramos todos, o quieren que nos encontremos de una u otra forma. Hay unos entes inmateriales, pero sobre todo económicos, que intentan incrementar nuestros miedos: vamos a perderlo todo, nos van a intervenir, vas a perder el trabajo, vas a perder la casa, vas a perder tu bienestar, tu coche, …tu vida. No quiero entrar ahora en las pérdidas reales que están sucediendo, y que quizás trate en otro post. Y es que éstas, son absolutamente dramáticas pero debidas a comportamientos erróneos fomentados, en un pasado muy lejano, por esos mismos entes inmateriales que ahora hacen lo contrario. La diferencia de comportamiento se debe a que ahora el dinero lo ganan haciendo lo contrario a lo que hacían antes: Ahora me interesa darte una hipoteca, puedas pagarla o no; Ahora me interesa quitarte el piso.

Pero como digo, no quiero dedicar este post a esto. Lo que quiero es centrarme, en este caso, en aquellas cosas que consideramos imprescindibles,  pero que seguramente no lo son tanto. Hoy he recibido por tercera vez por correo electrónico el artículo de Angeles Caso: “lo que quiero ahora” que publicó en enero de este año 2012.  Lo leo de nuevo y sigo compartiendo la mayor parte de sus reflexiones: he tenido suficientes horas buenas y malas,  no quiero reposar en una tumba lleno de honores y cuentas bancarias, y sobretodo me parece que vivimos en una sociedad absolutamente cínica e hipócrita. Quizás un calificativo mejor para esta sociedad sería el de adolescente, una sociedad de la inmediatez, de tener ahora mismo cosas que abandono a continuación. Pero si vamos a las verdaderas raíces de que le está sucediendo a nuestra sociedad, llegamos a la conclusión que no es una crisis económica, sino que esta es simplemente el resultado de la crisis ética que sufrimos.
Si nos hacemos conscientes que estamos inmersos en una crisis ética, intentando participar lo menos posible en ella para sentirte a gusto con tu conciencia, y siendo de naturaleza más bien optimista, lo único que queda es valorar lo realmente importante para tu universo identitario: mis amigos, mi Albayzin, el menú del día en el sitio de siempre, las charlas delante de nuestro bebaje favorito, ese nuevo disco que descubrimos desayunando en Plaza Larga, ese libro que nos cuenta por enésima vez los trapicheos existentes de forma novelada e intrigante, y en definitiva, nuestra pelicula en V.O.

Y con estas mimbres qué respuesta podemos dar a nuestra situación actual, y sobre todo, y más importante, qué debemos intentar con nuestros hijos, o en un escenario más abierto, con los jóvenes pertenecientes a nuestro entorno cercano. Yo creo que simplemente lo que debemos hacer es no capar su capacidad intrínseca de disfrutar, de hacer lo que les gusta por encima de todo.

Y eso solo lo podemos hacer siendo un modelo en ese sentido, recomponiendo nuestros valores, disfrutando el hoy desde la posición en la que estemos, sin anhelar lo que no tenemos porque no es que nos lo quiten, es que no lo queremos. Compartiendo y colaborando. Aprendiendo continuamente. Sin enrocarnos en posiciones dañinas, sobre todo para nosotros mismos. Creciendo continuamente para permitir de verdad a nuestros jóvenes que se esfuercen por hacer lo que les gusta, porque su trabajo se convertirá en hobby. Que no se preocupen solamente por el dinero que ganan porque en ese momento su sueldo se convertirá en vida. Que no les preocupen sus posesiones como un bien a proteger porque en ese momento sus bienes se convertirán en comunidad. Que su seguridad no dependa de pisar a los demás, porque en ese momento sus relaciones se convertirán en amor.

Y esto, esos entes inmateriales basados en el dinero no saben gestionarlo, y ver esa actitud en los que creen sus vasallos les llevará a enloquecer, explotar y desaparecer.

 

Disfrutar de la crisis

Hay una frase, poco correcta, que seguro que todos hemos oído alguna vez que dice “en caso de violación inminente relájate y disfruta”.
Cada vez parece más claro que ese es el momento en el que nos encontramos todos, o quieren que nos encontremos de una u otra forma. Hay unos entes inmateriales, pero sobre todo económicos, que intentan incrementar nuestros miedos: vamos a perderlo todo, nos van a intervenir, vas a perder el trabajo, vas a perder la casa, vas a perder tu bienestar, tu coche, …tu vida. No quiero entrar ahora en las pérdidas reales que están sucediendo, y que quizás trate en otro post. Y es que éstas, son absolutamente dramáticas pero debidas a comportamientos erróneos fomentados, en un pasado muy lejano, por esos mismos entes inmateriales que ahora hacen lo contrario. La diferencia de comportamiento se debe a que ahora el dinero lo ganan haciendo lo contrario a lo que hacían antes: Ahora me interesa darte una hipoteca, puedas pagarla o no; Ahora me interesa quitarte el piso.

Pero como digo, no quiero dedicar este post a esto. Lo que quiero es centrarme, en este caso, en aquellas cosas que consideramos imprescindibles,  pero que seguramente no lo son tanto. Hoy he recibido por tercera vez por correo electrónico el artículo de Angeles Caso: “lo que quiero ahora” que publicó en enero de este año 2012.  Lo leo de nuevo y sigo compartiendo la mayor parte de sus reflexiones: he tenido suficientes horas buenas y malas,  no quiero reposar en una tumba lleno de honores y cuentas bancarias, y sobretodo me parece que vivimos en una sociedad absolutamente cínica e hipócrita. Quizás un calificativo mejor para esta sociedad sería el de adolescente, una sociedad de la inmediatez, de tener ahora mismo cosas que abandono a continuación. Pero si vamos a las verdaderas raíces de que le está sucediendo a nuestra sociedad, llegamos a la conclusión que no es una crisis económica, sino que esta es simplemente el resultado de la crisis ética que sufrimos.
Si nos hacemos conscientes que estamos inmersos en una crisis ética, intentando participar lo menos posible en ella para sentirte a gusto con tu conciencia, y siendo de naturaleza más bien optimista, lo único que queda es valorar lo realmente importante para tu universo identitario: mis amigos, mi Albayzin, el menú del día en el sitio de siempre, las charlas delante de nuestro bebaje favorito, ese nuevo disco que descubrimos desayunando en Plaza Larga, ese libro que nos cuenta por enésima vez los trapicheos existentes de forma novelada e intrigante, y en definitiva, nuestra pelicula en V.O.

Y con estas mimbres qué respuesta podemos dar a nuestra situación actual, y sobre todo, y más importante, qué debemos intentar con nuestros hijos, o en un escenario más abierto, con los jóvenes pertenecientes a nuestro entorno cercano. Yo creo que simplemente lo que debemos hacer es no capar su capacidad intrínseca de disfrutar, de hacer lo que les gusta por encima de todo.

Y eso solo lo podemos hacer siendo un modelo en ese sentido, recomponiendo nuestros valores, disfrutando el hoy desde la posición en la que estemos, sin anhelar lo que no tenemos porque no es que nos lo quiten, es que no lo queremos. Compartiendo y colaborando. Aprendiendo continuamente. Sin enrocarnos en posiciones dañinas, sobre todo para nosotros mismos. Creciendo continuamente para permitir de verdad a nuestros jóvenes que se esfuercen por hacer lo que les gusta, porque su trabajo se convertirá en hobby. Que no se preocupen solamente por el dinero que ganan porque en ese momento su sueldo se convertirá en vida. Que no les preocupen sus posesiones como un bien a proteger porque en ese momento sus bienes se convertirán en comunidad. Que su seguridad no dependa de pisar a los demás, porque en ese momento sus relaciones se convertirán en amor.

Y esto, esos entes inmateriales basados en el dinero no saben gestionarlo, y ver esa actitud en los que creen sus vasallos les llevará a enloquecer, explotar y desaparecer.

 

Disfrutar de la crisis

Hay una frase, poco correcta, que seguro que todos hemos oído alguna vez que dice “en caso de violación inminente relájate y disfruta”.
Cada vez parece más claro que ese es el momento en el que nos encontramos todos, o quieren que nos encontremos de una u otra forma. Hay unos entes inmateriales, pero sobre todo económicos, que intentan incrementar nuestros miedos: vamos a perderlo todo, nos van a intervenir, vas a perder el trabajo, vas a perder la casa, vas a perder tu bienestar, tu coche, …tu vida. No quiero entrar ahora en las pérdidas reales que están sucediendo, y que quizás trate en otro post. Y es que éstas, son absolutamente dramáticas pero debidas a comportamientos erróneos fomentados, en un pasado muy lejano, por esos mismos entes inmateriales que ahora hacen lo contrario. La diferencia de comportamiento se debe a que ahora el dinero lo ganan haciendo lo contrario a lo que hacían antes: Ahora me interesa darte una hipoteca, puedas pagarla o no; Ahora me interesa quitarte el piso.

Pero como digo, no quiero dedicar este post a esto. Lo que quiero es centrarme, en este caso, en aquellas cosas que consideramos imprescindibles,  pero que seguramente no lo son tanto. Hoy he recibido por tercera vez por correo electrónico el artículo de Angeles Caso: “lo que quiero ahora” que publicó en enero de este año 2012.  Lo leo de nuevo y sigo compartiendo la mayor parte de sus reflexiones: he tenido suficientes horas buenas y malas,  no quiero reposar en una tumba lleno de honores y cuentas bancarias, y sobretodo me parece que vivimos en una sociedad absolutamente cínica e hipócrita. Quizás un calificativo mejor para esta sociedad sería el de adolescente, una sociedad de la inmediatez, de tener ahora mismo cosas que abandono a continuación. Pero si vamos a las verdaderas raíces de que le está sucediendo a nuestra sociedad, llegamos a la conclusión que no es una crisis económica, sino que esta es simplemente el resultado de la crisis ética que sufrimos.
Si nos hacemos conscientes que estamos inmersos en una crisis ética, intentando participar lo menos posible en ella para sentirte a gusto con tu conciencia, y siendo de naturaleza más bien optimista, lo único que queda es valorar lo realmente importante para tu universo identitario: mis amigos, mi Albayzin, el menú del día en el sitio de siempre, las charlas delante de nuestro bebaje favorito, ese nuevo disco que descubrimos desayunando en Plaza Larga, ese libro que nos cuenta por enésima vez los trapicheos existentes de forma novelada e intrigante, y en definitiva, nuestra pelicula en V.O.

Y con estas mimbres qué respuesta podemos dar a nuestra situación actual, y sobre todo, y más importante, qué debemos intentar con nuestros hijos, o en un escenario más abierto, con los jóvenes pertenecientes a nuestro entorno cercano. Yo creo que simplemente lo que debemos hacer es no capar su capacidad intrínseca de disfrutar, de hacer lo que les gusta por encima de todo.

Y eso solo lo podemos hacer siendo un modelo en ese sentido, recomponiendo nuestros valores, disfrutando el hoy desde la posición en la que estemos, sin anhelar lo que no tenemos porque no es que nos lo quiten, es que no lo queremos. Compartiendo y colaborando. Aprendiendo continuamente. Sin enrocarnos en posiciones dañinas, sobre todo para nosotros mismos. Creciendo continuamente para permitir de verdad a nuestros jóvenes que se esfuercen por hacer lo que les gusta, porque su trabajo se convertirá en hobby. Que no se preocupen solamente por el dinero que ganan porque en ese momento su sueldo se convertirá en vida. Que no les preocupen sus posesiones como un bien a proteger porque en ese momento sus bienes se convertirán en comunidad. Que su seguridad no dependa de pisar a los demás, porque en ese momento sus relaciones se convertirán en amor.

Y esto, esos entes inmateriales basados en el dinero no saben gestionarlo, y ver esa actitud en los que creen sus vasallos les llevará a enloquecer, explotar y desaparecer.

 

Katmandú, un espejo en el cielo

Tengo que reconocer que me encantan las ideas que lleva al cine Iciar Bollaín, tanto ”Y después la lluvia” como “Katmandu” tratan temas comprometidos con el mundo que queremos, o creo que queremos, vivir en el futuro. Con la idea de otro mundo es posible y con el optimismo de que merece la pena esforzarse para conseguirlo, de una cooperación moderna. Sin embargo, nuevamente en Katmandu no consigue redondear la historia. Pasan cosas que no se explican y no se profundiza en el compromiso educativo de la protagonista, Laia (Verónica Echegui), que está muy bien en su papel por otra parte. No llegamos a saber que interés real tiene, que herramientas educativas plantea usar y porque, y por lo tanto, los resultados, especialmente los que suceden con el personaje de Sharmila (Saumyata Bhattarai), su alumna favorita, que resultan francamente increíbles. Es quizás ese personaje el que más inverosímil hace la película.
Otro personaje que a mi en particular me resultaba cómico es el director del colegio, pero sobre todo porque me recordaba al director del colegio de la serie Glee.
Hay sin embargo alguna escena fantástica, como la esperada llegada de los niños al colegio en los suburbios el primer día, y como nada va como lo esperado, es quizás lo único absolutamente creíble “educativamente” en un guión a mi parecer un tanto forzado, y, como me suele resultar con todos los guiones que he visto en los que participa Paul Laverty con la acción fuera de Inglaterra, bastante irreales, sin que llegues en ningún momento a poder meterte completamente en la historia que te cuentan.

En cualquier caso, seguiré viendo las películas de Icíar Bollaín porque siempre me aporta visiones sobre las que edificar mis reflexiones personales sobre el mundo que estamos haciendo y el que podemos hacer.

Título original:
Katmandú, un espejo en el cielo
Título castellano:
Katmandú, un espejo en el cielo
Nacionalidad:
España
Dirigida por:
Icíar Bollaín
Ficha imdb:
http://www.imdb.es/title/tt1839688/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://www.katmandulapelicula.com/

Katmandú, un espejo en el cielo

Tengo que reconocer que me encantan las ideas que lleva al cine Iciar Bollaín, tanto ”Y después la lluvia” como “Katmandu” tratan temas comprometidos con el mundo que queremos, o creo que queremos, vivir en el futuro. Con la idea de otro mundo es posible y con el optimismo de que merece la pena esforzarse para conseguirlo, de una cooperación moderna. Sin embargo, nuevamente en Katmandu no consigue redondear la historia. Pasan cosas que no se explican y no se profundiza en el compromiso educativo de la protagonista, Laia (Verónica Echegui), que está muy bien en su papel por otra parte. No llegamos a saber que interés real tiene, que herramientas educativas plantea usar y porque, y por lo tanto, los resultados, especialmente los que suceden con el personaje de Sharmila (Saumyata Bhattarai), su alumna favorita, que resultan francamente increíbles. Es quizás ese personaje el que más inverosímil hace la película.
Otro personaje que a mi en particular me resultaba cómico es el director del colegio, pero sobre todo porque me recordaba al director del colegio de la serie Glee.
Hay sin embargo alguna escena fantástica, como la esperada llegada de los niños al colegio en los suburbios el primer día, y como nada va como lo esperado, es quizás lo único absolutamente creíble “educativamente” en un guión a mi parecer un tanto forzado, y, como me suele resultar con todos los guiones que he visto en los que participa Paul Laverty con la acción fuera de Inglaterra, bastante irreales, sin que llegues en ningún momento a poder meterte completamente en la historia que te cuentan.

En cualquier caso, seguiré viendo las películas de Icíar Bollaín porque siempre me aporta visiones sobre las que edificar mis reflexiones personales sobre el mundo que estamos haciendo y el que podemos hacer.

Título original:
Katmandú, un espejo en el cielo
Título castellano:
Katmandú, un espejo en el cielo
Nacionalidad:
España
Dirigida por:
Icíar Bollaín
Ficha imdb:
http://www.imdb.es/title/tt1839688/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://www.katmandulapelicula.com/

Katmandú, un espejo en el cielo

Tengo que reconocer que me encantan las ideas que lleva al cine Iciar Bollaín, tanto ”Y después la lluvia” como “Katmandu” tratan temas comprometidos con el mundo que queremos, o creo que queremos, vivir en el futuro. Con la idea de otro mundo es posible y con el optimismo de que merece la pena esforzarse para conseguirlo, de una cooperación moderna. Sin embargo, nuevamente en Katmandu no consigue redondear la historia. Pasan cosas que no se explican y no se profundiza en el compromiso educativo de la protagonista, Laia (Verónica Echegui), que está muy bien en su papel por otra parte. No llegamos a saber que interés real tiene, que herramientas educativas plantea usar y porque, y por lo tanto, los resultados, especialmente los que suceden con el personaje de Sharmila (Saumyata Bhattarai), su alumna favorita, que resultan francamente increíbles. Es quizás ese personaje el que más inverosímil hace la película.
Otro personaje que a mi en particular me resultaba cómico es el director del colegio, pero sobre todo porque me recordaba al director del colegio de la serie Glee.
Hay sin embargo alguna escena fantástica, como la esperada llegada de los niños al colegio en los suburbios el primer día, y como nada va como lo esperado, es quizás lo único absolutamente creíble “educativamente” en un guión a mi parecer un tanto forzado, y, como me suele resultar con todos los guiones que he visto en los que participa Paul Laverty con la acción fuera de Inglaterra, bastante irreales, sin que llegues en ningún momento a poder meterte completamente en la historia que te cuentan.

En cualquier caso, seguiré viendo las películas de Icíar Bollaín porque siempre me aporta visiones sobre las que edificar mis reflexiones personales sobre el mundo que estamos haciendo y el que podemos hacer.

Título original:
Katmandú, un espejo en el cielo
Título castellano:
Katmandú, un espejo en el cielo
Nacionalidad:
España
Dirigida por:
Icíar Bollaín
Ficha imdb:
http://www.imdb.es/title/tt1839688/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://www.katmandulapelicula.com/

Katmandú, un espejo en el cielo

Tengo que reconocer que me encantan las ideas que lleva al cine Iciar Bollaín, tanto ”Y después la lluvia” como “Katmandu” tratan temas comprometidos con el mundo que queremos, o creo que queremos, vivir en el futuro. Con la idea de otro mundo es posible y con el optimismo de que merece la pena esforzarse para conseguirlo, de una cooperación moderna. Sin embargo, nuevamente en Katmandu no consigue redondear la historia. Pasan cosas que no se explican y no se profundiza en el compromiso educativo de la protagonista, Laia (Verónica Echegui), que está muy bien en su papel por otra parte. No llegamos a saber que interés real tiene, que herramientas educativas plantea usar y porque, y por lo tanto, los resultados, especialmente los que suceden con el personaje de Sharmila (Saumyata Bhattarai), su alumna favorita, que resultan francamente increíbles. Es quizás ese personaje el que más inverosímil hace la película.
Otro personaje que a mi en particular me resultaba cómico es el director del colegio, pero sobre todo porque me recordaba al director del colegio de la serie Glee.
Hay sin embargo alguna escena fantástica, como la esperada llegada de los niños al colegio en los suburbios el primer día, y como nada va como lo esperado, es quizás lo único absolutamente creíble “educativamente” en un guión a mi parecer un tanto forzado, y, como me suele resultar con todos los guiones que he visto en los que participa Paul Laverty con la acción fuera de Inglaterra, bastante irreales, sin que llegues en ningún momento a poder meterte completamente en la historia que te cuentan.

En cualquier caso, seguiré viendo las películas de Icíar Bollaín porque siempre me aporta visiones sobre las que edificar mis reflexiones personales sobre el mundo que estamos haciendo y el que podemos hacer.

Título original:
Katmandú, un espejo en el cielo
Título castellano:
Katmandú, un espejo en el cielo
Nacionalidad:
España
Dirigida por:
Icíar Bollaín
Ficha imdb:
http://www.imdb.es/title/tt1839688/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://www.katmandulapelicula.com/

The Artist

Cine mudo, como los ciclos de la Seminci que me tragaba yo hace años (por desgracia no hay mucho riesgo ya en en sus ciclos actuales) con un piano para poner música en directo al fabuloso cine de los años veinte. Pues aquí se recupera, con una preciosa historia de amor generoso y valiente por parte del futuro encarnado en la actriz de cine sonoro Peppy Miller (Bérénice Bejo), y de orgullo y soberbia encarnada en el galán y estrella del cine mudo George Valentin (Jean Dujardin).

Fantástica historia y fantástica la actuación, con la dificultad añadida de conseguir una actuación creible de cine mudo.
La pelicula se ha llevado ya el Goya a mejor película europea y no sería estraño que se llevase también algún que otro oscar la próxima semana, ya que la historia es muy adecuada para ello.

Me han contado, no se si es cierto, que en el Reino Unido algunos cines han tenido que devolver el importe de las entradas porque el público pensaba que estaba mal la proyección ;-)
Así que no te confundas de sala si lo que quieres es algo que suene y en colorines. The Artist no suena, es cine mudo puro, pero del siglo XXI, todo un riesgo por parte del director. En caso contrario, te la recomiendo absolutamente.

Título original:
The Artist
Título castellano:
The Artist
Nacionalidad:
Francia/Belgica
Dirigida por:
Michel Hazanavicius
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt1655442/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://weinsteinco.com/sites/the-artist/

The Artist

Cine mudo, como los ciclos de la Seminci que me tragaba yo hace años (por desgracia no hay mucho riesgo ya en en sus ciclos actuales) con un piano para poner música en directo al fabuloso cine de los años veinte. Pues aquí se recupera, con una preciosa historia de amor generoso y valiente por parte del futuro encarnado en la actriz de cine sonoro Peppy Miller (Bérénice Bejo), y de orgullo y soberbia encarnada en el galán y estrella del cine mudo George Valentin (Jean Dujardin).

Fantástica historia y fantástica la actuación, con la dificultad añadida de conseguir una actuación creible de cine mudo.
La pelicula se ha llevado ya el Goya a mejor película europea y no sería estraño que se llevase también algún que otro oscar la próxima semana, ya que la historia es muy adecuada para ello.

Me han contado, no se si es cierto, que en el Reino Unido algunos cines han tenido que devolver el importe de las entradas porque el público pensaba que estaba mal la proyección ;-)
Así que no te confundas de sala si lo que quieres es algo que suene y en colorines. The Artist no suena, es cine mudo puro, pero del siglo XXI, todo un riesgo por parte del director. En caso contrario, te la recomiendo absolutamente.

Título original:
The Artist
Título castellano:
The Artist
Nacionalidad:
Francia/Belgica
Dirigida por:
Michel Hazanavicius
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt1655442/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://weinsteinco.com/sites/the-artist/

The Artist

Cine mudo, como los ciclos de la Seminci que me tragaba yo hace años (por desgracia no hay mucho riesgo ya en en sus ciclos actuales) con un piano para poner música en directo al fabuloso cine de los años veinte. Pues aquí se recupera, con una preciosa historia de amor generoso y valiente por parte del futuro encarnado en la actriz de cine sonoro Peppy Miller (Bérénice Bejo), y de orgullo y soberbia encarnada en el galán y estrella del cine mudo George Valentin (Jean Dujardin).

Fantástica historia y fantástica la actuación, con la dificultad añadida de conseguir una actuación creible de cine mudo.
La pelicula se ha llevado ya el Goya a mejor película europea y no sería estraño que se llevase también algún que otro oscar la próxima semana, ya que la historia es muy adecuada para ello.

Me han contado, no se si es cierto, que en el Reino Unido algunos cines han tenido que devolver el importe de las entradas porque el público pensaba que estaba mal la proyección ;-)
Así que no te confundas de sala si lo que quieres es algo que suene y en colorines. The Artist no suena, es cine mudo puro, pero del siglo XXI, todo un riesgo por parte del director. En caso contrario, te la recomiendo absolutamente.

Título original:
The Artist
Título castellano:
The Artist
Nacionalidad:
Francia/Belgica
Dirigida por:
Michel Hazanavicius
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt1655442/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
http://weinsteinco.com/sites/the-artist/