Consejos prácticos para dejar de FUMAR

 

Decálogo de recomendaciones psicológicas

  1. Dejar de fumar es fácil. La clave está en saber cómo hacerlo. Implica un esfuerzo pero es posible.
  2. Dejar de fumar solo depende de ti. Elige un día para hacerlo, posiblemente sea una de las decisiones más acertadas de tu vida.
  3. Cuando decidas dejar de fumar, procura cuidar tu alimentación, practicar deporte, reducir tu estrés, etc., en definitiva: cuidarte. El síndrome de abstinencia desaparecerá.
  4. No anticipes efectos secundarios pasajeros (“¿y si engordo, sufro, no duermo, no disfruto?…”). Realmente vas a obtener importantes beneficios duraderos.
  5. Si crees que lo puedes conseguir, será más fácil abandonarlo. ¡¡Confía en ti mismo!!
  6. Piensa en lo mucho que mejorará tu calidad de vida, economía, aspecto físico (tu piel, tus dientes), olerás y respirarás mejor.
  7. Si dejas de fumar, con el tiempo se reducirá tu ansiedad.
  8. Habla con un amigo/a, familiar o pareja para comprometeros a abandonar el consumo, os ayudaréis mutuamente.
  9. Dejar de fumar beneficiará tu salud y la de los que te rodean.
  10. Recuerda que la intervención psicológica favorecerá que abandones tu adicción. Cuenta con ella.

Consejos prácticos para dejar de fumar

¿Cuál es el tratamiento para dejar de fumar?

  • Intervención psicológica: la terapia psicológica te ayudará a aumentar tu “voluntad”, a cambiar hábitos, a conseguir que dejes de fumar aplicando técnicas eficaces para que lo logres (control estimular, refuerzo, relajación, etc.) y te preparan para no recaer.
  • Tratamiento farmacológico: los parches, pastillas o chicles de nicotina, ansiolíticos, etc., te ayudarán a reducir la ansiedad.

¿Por qué resulta tan difícil dejar de fumar?

  • La nicotina es la droga más adictiva. Acorto plazo al fumar sentimos que tiene consecuencias positivas: nos activa, nos relaja, puede facilitar el contacto social, alivia el síndrome de abstinencia y resulta placentero: ¡Qué no te engañe!.
  • Fumar es una adicción.
  • Existe una baja percepción de riesgo para nuestra salud mental y física asociada al consumo de tabaco.

Tabaco y salud mental

  • Fumar diariamente desde la adolescencia incrementa el riesgo de padecer síntomas de ansiedad, estrés y depresión.
  • Fumar puede favorecer el desarrollo del trastorno de pánico. Multiplica por 4 el riesgo de sufrir crisis de ansiedad y por 13 el de sufrir trastorno de pánico.
  • El porcentaje de personas con trastornos emocionales es más del doble entre los fumadores.

Tabaco y salud física

  • El consumo de tabaco prolongado incrementa el riesgo de padecer problemas de salud y acorta la expectativa de vida en 10 años.
  • La probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco es del 50%.
  • Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.

Dejar de fumar implica un proceso de aprendizaje

  • Como todo aprendizaje, requiere esfuerzo, tenacidad, tiempo y motivación.
  • Consiste en abandonar viejos hábitos y aprendera afrontar las situaciones cotidianas sin el apoyo del cigarro.

Fuente: Inicio

 

Consejos prácticos para dejar de FUMAR

 

Decálogo de recomendaciones psicológicas

  1. Dejar de fumar es fácil. La clave está en saber cómo hacerlo. Implica un esfuerzo pero es posible.
  2. Dejar de fumar solo depende de ti. Elige un día para hacerlo, posiblemente sea una de las decisiones más acertadas de tu vida.
  3. Cuando decidas dejar de fumar, procura cuidar tu alimentación, practicar deporte, reducir tu estrés, etc., en definitiva: cuidarte. El síndrome de abstinencia desaparecerá.
  4. No anticipes efectos secundarios pasajeros (“¿y si engordo, sufro, no duermo, no disfruto?…”). Realmente vas a obtener importantes beneficios duraderos.
  5. Si crees que lo puedes conseguir, será más fácil abandonarlo. ¡¡Confía en ti mismo!!
  6. Piensa en lo mucho que mejorará tu calidad de vida, economía, aspecto físico (tu piel, tus dientes), olerás y respirarás mejor.
  7. Si dejas de fumar, con el tiempo se reducirá tu ansiedad.
  8. Habla con un amigo/a, familiar o pareja para comprometeros a abandonar el consumo, os ayudaréis mutuamente.
  9. Dejar de fumar beneficiará tu salud y la de los que te rodean.
  10. Recuerda que la intervención psicológica favorecerá que abandones tu adicción. Cuenta con ella.

Consejos prácticos para dejar de fumar

¿Cuál es el tratamiento para dejar de fumar?

  • Intervención psicológica: la terapia psicológica te ayudará a aumentar tu “voluntad”, a cambiar hábitos, a conseguir que dejes de fumar aplicando técnicas eficaces para que lo logres (control estimular, refuerzo, relajación, etc.) y te preparan para no recaer.
  • Tratamiento farmacológico: los parches, pastillas o chicles de nicotina, ansiolíticos, etc., te ayudarán a reducir la ansiedad.

¿Por qué resulta tan difícil dejar de fumar?

  • La nicotina es la droga más adictiva. Acorto plazo al fumar sentimos que tiene consecuencias positivas: nos activa, nos relaja, puede facilitar el contacto social, alivia el síndrome de abstinencia y resulta placentero: ¡Qué no te engañe!.
  • Fumar es una adicción.
  • Existe una baja percepción de riesgo para nuestra salud mental y física asociada al consumo de tabaco.

Tabaco y salud mental

  • Fumar diariamente desde la adolescencia incrementa el riesgo de padecer síntomas de ansiedad, estrés y depresión.
  • Fumar puede favorecer el desarrollo del trastorno de pánico. Multiplica por 4 el riesgo de sufrir crisis de ansiedad y por 13 el de sufrir trastorno de pánico.
  • El porcentaje de personas con trastornos emocionales es más del doble entre los fumadores.

Tabaco y salud física

  • El consumo de tabaco prolongado incrementa el riesgo de padecer problemas de salud y acorta la expectativa de vida en 10 años.
  • La probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco es del 50%.
  • Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.

Dejar de fumar implica un proceso de aprendizaje

  • Como todo aprendizaje, requiere esfuerzo, tenacidad, tiempo y motivación.
  • Consiste en abandonar viejos hábitos y aprendera afrontar las situaciones cotidianas sin el apoyo del cigarro.

Fuente: Inicio

 

Consejos prácticos para dejar de FUMAR

 

Decálogo de recomendaciones psicológicas

  1. Dejar de fumar es fácil. La clave está en saber cómo hacerlo. Implica un esfuerzo pero es posible.
  2. Dejar de fumar solo depende de ti. Elige un día para hacerlo, posiblemente sea una de las decisiones más acertadas de tu vida.
  3. Cuando decidas dejar de fumar, procura cuidar tu alimentación, practicar deporte, reducir tu estrés, etc., en definitiva: cuidarte. El síndrome de abstinencia desaparecerá.
  4. No anticipes efectos secundarios pasajeros (“¿y si engordo, sufro, no duermo, no disfruto?…”). Realmente vas a obtener importantes beneficios duraderos.
  5. Si crees que lo puedes conseguir, será más fácil abandonarlo. ¡¡Confía en ti mismo!!
  6. Piensa en lo mucho que mejorará tu calidad de vida, economía, aspecto físico (tu piel, tus dientes), olerás y respirarás mejor.
  7. Si dejas de fumar, con el tiempo se reducirá tu ansiedad.
  8. Habla con un amigo/a, familiar o pareja para comprometeros a abandonar el consumo, os ayudaréis mutuamente.
  9. Dejar de fumar beneficiará tu salud y la de los que te rodean.
  10. Recuerda que la intervención psicológica favorecerá que abandones tu adicción. Cuenta con ella.

Consejos prácticos para dejar de fumar

¿Cuál es el tratamiento para dejar de fumar?

  • Intervención psicológica: la terapia psicológica te ayudará a aumentar tu “voluntad”, a cambiar hábitos, a conseguir que dejes de fumar aplicando técnicas eficaces para que lo logres (control estimular, refuerzo, relajación, etc.) y te preparan para no recaer.
  • Tratamiento farmacológico: los parches, pastillas o chicles de nicotina, ansiolíticos, etc., te ayudarán a reducir la ansiedad.

¿Por qué resulta tan difícil dejar de fumar?

  • La nicotina es la droga más adictiva. Acorto plazo al fumar sentimos que tiene consecuencias positivas: nos activa, nos relaja, puede facilitar el contacto social, alivia el síndrome de abstinencia y resulta placentero: ¡Qué no te engañe!.
  • Fumar es una adicción.
  • Existe una baja percepción de riesgo para nuestra salud mental y física asociada al consumo de tabaco.

Tabaco y salud mental

  • Fumar diariamente desde la adolescencia incrementa el riesgo de padecer síntomas de ansiedad, estrés y depresión.
  • Fumar puede favorecer el desarrollo del trastorno de pánico. Multiplica por 4 el riesgo de sufrir crisis de ansiedad y por 13 el de sufrir trastorno de pánico.
  • El porcentaje de personas con trastornos emocionales es más del doble entre los fumadores.

Tabaco y salud física

  • El consumo de tabaco prolongado incrementa el riesgo de padecer problemas de salud y acorta la expectativa de vida en 10 años.
  • La probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco es del 50%.
  • Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.

Dejar de fumar implica un proceso de aprendizaje

  • Como todo aprendizaje, requiere esfuerzo, tenacidad, tiempo y motivación.
  • Consiste en abandonar viejos hábitos y aprendera afrontar las situaciones cotidianas sin el apoyo del cigarro.

Fuente: Inicio

 

Emociones y Salud

PORQUE  TODO CUENTA

Potencia tus emociones positivas, ganarás salud

  1. Además de cuidarte físicamente, debes conocer como funcionan tus emociones, pues son muy importantes para tu salud.
  2. Aprende a reconocer, expresar y manejar tus emociones negativas.
  3. Valora los problemas de manera realista, no los magnifiques, dales la importancia que tienen.
  4. Aprende a relativizar: no merece la pena sufrir por pequeños contratiempos (atascos, discusiones, cambios de última hora…).
  5. Los problemas forman parte de la vida y resolverlos también. Adopta una postura activa para afrontarlos.
  6. Potencia tus emociones positivas: valora lo positivo de tu vida, disfruta de las relaciones sociales y familiares, haz cosas que te hagan sentir bien.
  7. Tener pensamientos negativos está relacionado con una peor salud. Practica el optimismo inteligente (“el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío”).
  8. Afronta la vida desde la tranquilidad: aprende a relajarte.
  9. Ya aprendimos que es importante cuidar nuestro cuerpo, nuestra alimentación y hacer ejercicio físico, ahora le toca a nuestra mente: regula tus emociones, ¡es salud!
  10. Si tus emociones te desbordan solicita ayuda psicológica, es una buena forma de empezar a ganar calidad de vida.

¿Sabías que puedes mejorar tu salud y prevenirantes de enfermar?

Tener salud depende de la interacción de varios factores:

  • Biológicos: genética, alteraciones del organismo, etc.
  • Psicológicos: emociones, pensamientos, conductas,estilo de vida, etc.
  • Sociales: apoyo social, relaciones familiares, amistades,etc.

¿Qué son las emociones? Tanto las emociones positivas (alegría, amor, etc.)como las negativas (miedo, ansiedad, ira, etc.) son necesarias ya que nos ayudan a adaptarnos a las situaciones importantes. Sin embargo, cuando las emociones negativas son excesivamente intensas o duraderas pueden perjudicar nuestra salud, pues al activarnos en exceso, nos hacen más vulnerables a contraer enfermedades. En cambio, las positivas favorecen nuestra salud.

¿Cuál es la relación entre las emociones y la salud?

Ante grandes problemas (económicos, divorcio, etc.) o estresores cotidianos sobrecarga familiar, discusiones, exámenes, etc.) podemos sentir agobio, ansiedady tristeza. Nuestro cuerpo reacciona y se produce la “respuesta de estrés” que a la larga puede causar alteraciones en nuestro cuerpo (herpes, problemas intestinales, cefaleas, resfriados, etc.) y malos hábitos (fumar, beber, dejar de hacer ejercicio, etc.), que  también perjudican nuestra salud.

No obstante, las investigaciones revelan que no son los acontecimientos estresantes en sí los que nos producen problemas, sino la valoración y el afrontamiento que hacemos de ellos. No todas las personas se toman igual lo que les sucede.

¿Me ayuda el tratamiento psicológico?

La intervención psicológica está indicada si el problema de salud se ha desencadenado por un problema emocional, o si la propia enfermedad causa un malestar emocional intenso y duradero.

La psicología estudia cómo funcionan las emociones y qué hacer para manejarlas, enseñándote a:

  • Afrontar eficazmente los problemas.
  • Identificar, comprender y regular tus emociones.
  • Modificar las conductas inadecuadas que aparecen como consecuencia de tu enfermedad.

¿Sabías que?…

  • Las personas con desórdenes emocionales presentan más problemas físicos crónicos.
  • Quienes tienen trastornos de ansiedad padecen más enfermedades físicas

Ante cualquier problema físico, lo primero que debes hacer es acudir a tu MÉDICO

Fuente: Inicio

Emociones y Salud

PORQUE  TODO CUENTA

Potencia tus emociones positivas, ganarás salud

  1. Además de cuidarte físicamente, debes conocer como funcionan tus emociones, pues son muy importantes para tu salud.
  2. Aprende a reconocer, expresar y manejar tus emociones negativas.
  3. Valora los problemas de manera realista, no los magnifiques, dales la importancia que tienen.
  4. Aprende a relativizar: no merece la pena sufrir por pequeños contratiempos (atascos, discusiones, cambios de última hora…).
  5. Los problemas forman parte de la vida y resolverlos también. Adopta una postura activa para afrontarlos.
  6. Potencia tus emociones positivas: valora lo positivo de tu vida, disfruta de las relaciones sociales y familiares, haz cosas que te hagan sentir bien.
  7. Tener pensamientos negativos está relacionado con una peor salud. Practica el optimismo inteligente (“el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío”).
  8. Afronta la vida desde la tranquilidad: aprende a relajarte.
  9. Ya aprendimos que es importante cuidar nuestro cuerpo, nuestra alimentación y hacer ejercicio físico, ahora le toca a nuestra mente: regula tus emociones, ¡es salud!
  10. Si tus emociones te desbordan solicita ayuda psicológica, es una buena forma de empezar a ganar calidad de vida.

¿Sabías que puedes mejorar tu salud y prevenirantes de enfermar?

Tener salud depende de la interacción de varios factores:

  • Biológicos: genética, alteraciones del organismo, etc.
  • Psicológicos: emociones, pensamientos, conductas,estilo de vida, etc.
  • Sociales: apoyo social, relaciones familiares, amistades,etc.

¿Qué son las emociones? Tanto las emociones positivas (alegría, amor, etc.)como las negativas (miedo, ansiedad, ira, etc.) son necesarias ya que nos ayudan a adaptarnos a las situaciones importantes. Sin embargo, cuando las emociones negativas son excesivamente intensas o duraderas pueden perjudicar nuestra salud, pues al activarnos en exceso, nos hacen más vulnerables a contraer enfermedades. En cambio, las positivas favorecen nuestra salud.

¿Cuál es la relación entre las emociones y la salud?

Ante grandes problemas (económicos, divorcio, etc.) o estresores cotidianos sobrecarga familiar, discusiones, exámenes, etc.) podemos sentir agobio, ansiedady tristeza. Nuestro cuerpo reacciona y se produce la “respuesta de estrés” que a la larga puede causar alteraciones en nuestro cuerpo (herpes, problemas intestinales, cefaleas, resfriados, etc.) y malos hábitos (fumar, beber, dejar de hacer ejercicio, etc.), que  también perjudican nuestra salud.

No obstante, las investigaciones revelan que no son los acontecimientos estresantes en sí los que nos producen problemas, sino la valoración y el afrontamiento que hacemos de ellos. No todas las personas se toman igual lo que les sucede.

¿Me ayuda el tratamiento psicológico?

La intervención psicológica está indicada si el problema de salud se ha desencadenado por un problema emocional, o si la propia enfermedad causa un malestar emocional intenso y duradero.

La psicología estudia cómo funcionan las emociones y qué hacer para manejarlas, enseñándote a:

  • Afrontar eficazmente los problemas.
  • Identificar, comprender y regular tus emociones.
  • Modificar las conductas inadecuadas que aparecen como consecuencia de tu enfermedad.

¿Sabías que?…

  • Las personas con desórdenes emocionales presentan más problemas físicos crónicos.
  • Quienes tienen trastornos de ansiedad padecen más enfermedades físicas

Ante cualquier problema físico, lo primero que debes hacer es acudir a tu MÉDICO

Fuente: Inicio

Emociones y Salud

PORQUE  TODO CUENTA

Potencia tus emociones positivas, ganarás salud

  1. Además de cuidarte físicamente, debes conocer como funcionan tus emociones, pues son muy importantes para tu salud.
  2. Aprende a reconocer, expresar y manejar tus emociones negativas.
  3. Valora los problemas de manera realista, no los magnifiques, dales la importancia que tienen.
  4. Aprende a relativizar: no merece la pena sufrir por pequeños contratiempos (atascos, discusiones, cambios de última hora…).
  5. Los problemas forman parte de la vida y resolverlos también. Adopta una postura activa para afrontarlos.
  6. Potencia tus emociones positivas: valora lo positivo de tu vida, disfruta de las relaciones sociales y familiares, haz cosas que te hagan sentir bien.
  7. Tener pensamientos negativos está relacionado con una peor salud. Practica el optimismo inteligente (“el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío”).
  8. Afronta la vida desde la tranquilidad: aprende a relajarte.
  9. Ya aprendimos que es importante cuidar nuestro cuerpo, nuestra alimentación y hacer ejercicio físico, ahora le toca a nuestra mente: regula tus emociones, ¡es salud!
  10. Si tus emociones te desbordan solicita ayuda psicológica, es una buena forma de empezar a ganar calidad de vida.

¿Sabías que puedes mejorar tu salud y prevenirantes de enfermar?

Tener salud depende de la interacción de varios factores:

  • Biológicos: genética, alteraciones del organismo, etc.
  • Psicológicos: emociones, pensamientos, conductas,estilo de vida, etc.
  • Sociales: apoyo social, relaciones familiares, amistades,etc.

¿Qué son las emociones? Tanto las emociones positivas (alegría, amor, etc.)como las negativas (miedo, ansiedad, ira, etc.) son necesarias ya que nos ayudan a adaptarnos a las situaciones importantes. Sin embargo, cuando las emociones negativas son excesivamente intensas o duraderas pueden perjudicar nuestra salud, pues al activarnos en exceso, nos hacen más vulnerables a contraer enfermedades. En cambio, las positivas favorecen nuestra salud.

¿Cuál es la relación entre las emociones y la salud?

Ante grandes problemas (económicos, divorcio, etc.) o estresores cotidianos sobrecarga familiar, discusiones, exámenes, etc.) podemos sentir agobio, ansiedady tristeza. Nuestro cuerpo reacciona y se produce la “respuesta de estrés” que a la larga puede causar alteraciones en nuestro cuerpo (herpes, problemas intestinales, cefaleas, resfriados, etc.) y malos hábitos (fumar, beber, dejar de hacer ejercicio, etc.), que  también perjudican nuestra salud.

No obstante, las investigaciones revelan que no son los acontecimientos estresantes en sí los que nos producen problemas, sino la valoración y el afrontamiento que hacemos de ellos. No todas las personas se toman igual lo que les sucede.

¿Me ayuda el tratamiento psicológico?

La intervención psicológica está indicada si el problema de salud se ha desencadenado por un problema emocional, o si la propia enfermedad causa un malestar emocional intenso y duradero.

La psicología estudia cómo funcionan las emociones y qué hacer para manejarlas, enseñándote a:

  • Afrontar eficazmente los problemas.
  • Identificar, comprender y regular tus emociones.
  • Modificar las conductas inadecuadas que aparecen como consecuencia de tu enfermedad.

¿Sabías que?…

  • Las personas con desórdenes emocionales presentan más problemas físicos crónicos.
  • Quienes tienen trastornos de ansiedad padecen más enfermedades físicas

Ante cualquier problema físico, lo primero que debes hacer es acudir a tu MÉDICO

Fuente: Inicio

Emociones y Salud

PORQUE  TODO CUENTA

Potencia tus emociones positivas, ganarás salud

  1. Además de cuidarte físicamente, debes conocer como funcionan tus emociones, pues son muy importantes para tu salud.
  2. Aprende a reconocer, expresar y manejar tus emociones negativas.
  3. Valora los problemas de manera realista, no los magnifiques, dales la importancia que tienen.
  4. Aprende a relativizar: no merece la pena sufrir por pequeños contratiempos (atascos, discusiones, cambios de última hora…).
  5. Los problemas forman parte de la vida y resolverlos también. Adopta una postura activa para afrontarlos.
  6. Potencia tus emociones positivas: valora lo positivo de tu vida, disfruta de las relaciones sociales y familiares, haz cosas que te hagan sentir bien.
  7. Tener pensamientos negativos está relacionado con una peor salud. Practica el optimismo inteligente (“el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío”).
  8. Afronta la vida desde la tranquilidad: aprende a relajarte.
  9. Ya aprendimos que es importante cuidar nuestro cuerpo, nuestra alimentación y hacer ejercicio físico, ahora le toca a nuestra mente: regula tus emociones, ¡es salud!
  10. Si tus emociones te desbordan solicita ayuda psicológica, es una buena forma de empezar a ganar calidad de vida.

¿Sabías que puedes mejorar tu salud y prevenirantes de enfermar?

Tener salud depende de la interacción de varios factores:

  • Biológicos: genética, alteraciones del organismo, etc.
  • Psicológicos: emociones, pensamientos, conductas,estilo de vida, etc.
  • Sociales: apoyo social, relaciones familiares, amistades,etc.

¿Qué son las emociones? Tanto las emociones positivas (alegría, amor, etc.)como las negativas (miedo, ansiedad, ira, etc.) son necesarias ya que nos ayudan a adaptarnos a las situaciones importantes. Sin embargo, cuando las emociones negativas son excesivamente intensas o duraderas pueden perjudicar nuestra salud, pues al activarnos en exceso, nos hacen más vulnerables a contraer enfermedades. En cambio, las positivas favorecen nuestra salud.

¿Cuál es la relación entre las emociones y la salud?

Ante grandes problemas (económicos, divorcio, etc.) o estresores cotidianos sobrecarga familiar, discusiones, exámenes, etc.) podemos sentir agobio, ansiedady tristeza. Nuestro cuerpo reacciona y se produce la “respuesta de estrés” que a la larga puede causar alteraciones en nuestro cuerpo (herpes, problemas intestinales, cefaleas, resfriados, etc.) y malos hábitos (fumar, beber, dejar de hacer ejercicio, etc.), que  también perjudican nuestra salud.

No obstante, las investigaciones revelan que no son los acontecimientos estresantes en sí los que nos producen problemas, sino la valoración y el afrontamiento que hacemos de ellos. No todas las personas se toman igual lo que les sucede.

¿Me ayuda el tratamiento psicológico?

La intervención psicológica está indicada si el problema de salud se ha desencadenado por un problema emocional, o si la propia enfermedad causa un malestar emocional intenso y duradero.

La psicología estudia cómo funcionan las emociones y qué hacer para manejarlas, enseñándote a:

  • Afrontar eficazmente los problemas.
  • Identificar, comprender y regular tus emociones.
  • Modificar las conductas inadecuadas que aparecen como consecuencia de tu enfermedad.

¿Sabías que?…

  • Las personas con desórdenes emocionales presentan más problemas físicos crónicos.
  • Quienes tienen trastornos de ansiedad padecen más enfermedades físicas

Ante cualquier problema físico, lo primero que debes hacer es acudir a tu MÉDICO

Fuente: Inicio

EL CORAZÓN ESCONDIDO

La miraba cada día en silencio bajar al puerto por el camino de grava que roza el muro. La miraba en silencio, aunque el corazón le latía con fuerza, a penas ahogado por el murmullo del mar, y las voces del puerto. Todos esos pescadores, que llegaban con sus barcas de colores, y extendían las redes como si fuesen telas de araña. Y el sol penetrando por ellas,  dibujaba el cuerpo de ella con una sombra en un tapiz dorado, adornado el suelo por esos caballeros con sus cotas de mallas hechas de escamas, que luchaban con su último aliento por escapar de las redes y nadar mar adentro.
¡Oh, la bahía tenía tantos colores y reflejos! Tantos pensamientos… no estaba desierto de sensaciones, sino que estaba vivo y en perpetuo movimiento, y allí ella miraba hacia el faro que se erguía entre las rocas, y trataba de tocar el cielo, iluminándolo todo. Ella también hubiera querido tocarlo con los dedos…
Y él, Lucien, allí en la terraza, sin apartar la mirada. En invierno y en verano. La luz era diferente y con ella, los colores cambiaban, y cada día aún siendo la misma, Amelia parecía cambiada. ¿Qué precio tiene una mentira? Se había preguntado,  hasta que cada atardecer, las palabras parecieran apagarse, a la vez que el faro, siempre el faro, encendía con su luz a lo lejos, todos esos fantasmas del pasado.
Una década, dos décadas, tres…. ¡Cuánto tiempo había pasado, cubriendo de plata el pelo, y el cuerpo con esa sensación de estar siempre mojado! Arrugado. Consumido. Envejecido. Amortajado…
Habían pasado el verano los tres juntos, él Lucien, Jan y Amelia. Cómo otros veranos lo pasaron, pero aquel año cambió todo. Aquel año cogieron sus bicis y subieron hasta el pueblo, en la montaña. Qué paisaje más maravilloso desde arriba. Todas esas casas ocres, se volvieron doradas con el sol del verano, y alrededor, alrededor todas esas viñas, que cómo si fuesen colchas cubrían el paisaje y lo convertían en  cuadrículas. Cómo en una tela de araña, hecha de finos hilos que el destino tejía con sus manos.
Y las uvas. Cómo recordaba aquellas uvas enormes en sus dedos. Cómo recordaba apretar aquellas uvas esperando que todo ese jugo explotara entre sus dedos, y luego llevárselo lentamente a los labios, como un beso.
¿No era maravilloso sentirse tan vivo? Olía a rosas, porque en los viñedos, siempre huele a rosas, y bajo aquellos árboles llenos de uvas maduras, que dejaban reflejos dorados en su pelo, en el pelo de ella, tan bellamente trenzado. Ellos, los dos, soñaban con tener a Amelia siempre a su lado..
Ella siempre había estado cerca de Jan. Recordaba el año anterior, los dos solos, en aquel mismo lugar. Cómo habían tirado una moneda al pozo, con los ojos cerrados. Un ligero temblor en las manos entrelazadas. Y una promesa silenciosa “estaremos siempre juntos”, que ninguno había pronunciado, y que cayó en silencio al fondo del pozo.
Jan, sólo era el hijo del farero. Y para ella, para Amelia, no había nada más hermoso que caminar por aquellas rocas junto al faro, en un lugar que no era tierra ni mar, pensaba ella, pues la tierra se volvía mar continuamente, al entrar entre las rocas en colores claros, dejando ver multitud de peces plateados y  tal vez  una medusa al fondo, que iluminaba el momento desde abajo. El agua cubría esos peldaños de madera, desvencijados, y ahora, seguro que como todo lo demás, podrido y olvidado. Y los dos descalzos, acariciando el suelo con sus pies en lugar de acariciarse ellos con sus manos. El mejor recuerdo, el más preciado. Un túnel infinito que se apoderaba de ella, y la enviaba más abajo.
Un pozo en el que se asomaba un año más tarde, Jan, completamente solo. Tratando de ver alguna luz al final del pozo que iluminara todos esos sueños perdidos, adormecidos, amortajados, desde el anterior verano. Pues qué era un pozo sino un faro invertido, en el que la luz que guiaba a los navegantes se perdía, un cementerio de sueños, que dejaba penetrar el agua hasta arrasarlo todo.
Eran tres ramitas. Tres. El azar que es una araña le hizo coger  la más larga. Cómo ser capaz de impedirlo se decía Jan cómo decir las palabras adecuadas. Las palabras que le acercaran a ella. Parecía que un muro invisible se había interpuesto entre los dos, rompiendo todas esas promesas que como un hilo había cosido su alma a la de ella. Y ya todo se había perdido. Olvidado. Enterrado.  Él había visto como Lucien la miraba. Él había visto, como le rozaba su piel sedosa, como le apartaba un mechón de su pelo de la cara. No tenía que ser más sabio de lo que era para saber que querían estar a solas. Escondidos. Olvidados. No quería imaginarse lo que encontraría si realmente les hubiera buscado. Jugar al escondite no tiene sentido cuando el que busca teme encontrar, y los que se esconden no quieren ser encontrados.
Lucien le había dicho a Amelia que Jan no la quería, mientras le desabrochaba cada botón de la camisa, y metía la mano dentro con los dedos aún pegajosos por las uvas, dejando sus huellas para siempre grabadas en su destino hasta entonces en blanco como su camisa. Sentía su suavidad y el calor en sus manos. Todo el verano enfermo de celos, debía ser recompensado. Y ella no le había creído al principio, pero la duda fue entrando dentro de ella y fue haciendo mella con cada caricia en su fe ciega. Poco a poco, cómo si se excavara un pozo en plena tierra.
Empezó a ver fantasmas allí donde no había nada, o si acaso, sólo había niebla. No veía el faro a lo lejos que le servía de guía. No veía nada más que el túnel sombrío en que se había convertido su vida.
Y se entregó con desconsuelo en brazos de Lucien, respondiendo, como si fuera un espejo. Jan no me quiere. Nunca, nunca jamás me ha querido. He sido tan tonta..Se decía tragándose las lágrimas antes de ser derramadas, esas mismas lágrimas, saladas como el mar, que surcaban el rostro de Jan, y caían al pozo con todos sus sueños.
Cuantas uvas comieron. Cuantas pepitas escupieron… Pequeñas semillas que se convirtieron poco a poco en su nueva vida. Un bonito jardín y una bonita casa. Aquí en el pueblo, en plena bahía.
Y ahora, tanto tiempo después, Lucien sólo podía mirar cada día como ella bajaba hasta el puerto, por el camino de grava que roza el muro, en silencio, aunque el corazón escondido, le latiera con fuerza en el pecho. Él sabía que ella deseaba perderse en el mar, y así hacía cada día por perder la mirada, entre las olas, bajo la mirada de Lucien, vigilante como el faro.
Ojala pudiera ver una luz u otra, se decía Lucien, y al fin, ser encontrada. Pero la razón se apagaba, poco a poco. Igual que el día. Y ya sólo se veía el faro.

AYER, EN EL ARCHIVO DE LAS PALABRAS QUE NO IMPORTAN

Ayer, en el Archivo de las Palabras que no Importan encontré tu nombre, como una certeza que te atrapa y ya nunca te suelta. Había llegado allí después de una eternidad esperando junto a los muros infranqueables de la fortaleza que se abriera una grieta lo suficientemente gruesa para permitirme entrar y rescatarte, devolviéndote más allá de las fronteras donde habitan para siempre los recuerdos.
Conocía las normas que existían para que el portón se abriera:
-No estar vivo.
-Que nadie vivo pudiera recordarme.
-Que tuviera alguna cuenta pendiente con el Olvido.
Quizás no era un candidato para entrar, pues hice cosas que pudieran ser recordadas, aunque como soldado sin nombre no había sido más que un trazo escrito a lápiz en una página de la historia del mundo, perfectamente borrable. Sólo un canto rodado arrojado por las olas contra un muro.
Finalmente alguna piedra pareció moverse, dejándome entrar por un hueco, y una vez dentro no fue difícil robar un uniforme que me confundiera con el resto. Los Olvidados son gente apática, que muchas veces abrazaron el Olvido voluntariamente, por lo que rara vez reaccionan. El lado malo es que tampoco existe amistad o compañerismo, nadie necesita nada. No traté de buscarte allí dentro, sabía que para liberarte sólo existía una llave, debía encontrar tus palabras.
Me entregué al trabajo de buscar en la arena, metiendo las manos hasta el fondo. Buscar entre los papeles rotos que el tiempo fue amontonando y tratar de encajarlos, como si tú fueras un puzzle que debían reconstruir mis manos.
Recordaba tu caligrafía que evocaba a cada instante, pero no encontraba correspondencia entre todos aquellos fragmentos embarrados y pisoteados después de tanto tiempo. Llegué a pensar que no lo conseguiría. Fui excavando como si fuese tu tumba. Mis uñas estaban negras, y mi mente enloquecida. Te encontraré me decía, te devolveré a la vida.
Al fin, encontré tu nombre escrito. Encontré aquel fragmento con tu letra que me acompañó toda mi vida. Y a partir de ahí, empezaron a surgir las palabras y empezaron a encajar los versos.
Y empecé a ver fragmentos de tu imagen frente a mí, entrelíneas. Radiante y hermosa, aunque aún desdibujada, como si yo fuera un escultor que con mi mente te modelaba.
Estabas apoyada en el muro. Leyendo en voz alta, anhelante, soñadora, con los ojos cerrados, con las puntas de tu pelo agitado por el viento, el resto retenido por tu gorro rojo de lana.
Hablabas de una rosa roja, perfecta y hermosa, crecida en mitad del cemento. Y yo no podía pensar más que entre aquellos muros tú eras la rosa, tan distinta a los tuyos.
Claro está que tú no me mirabas, yo era un soldado. Era un enemigo, y bien te habían dicho que de mi y de todo lo mío, te alejaras.
La noche preparó la coartada. Penetré dentro de tu mundo como los otros, invadiéndolo con nuestras armas. Tanta gente que estaba escondida, poco después muerta en una esquina, acribillada.
Yo temblaba, no quería mirar hacía tu ventana. Sabía que una mirada serviría para condenarte. Y cuando te vi escondida, abrazada a tus cuadernos como un pajarillo asustado, me quedé paralizado. Quise apartar la mirada, pero no pude. Llevaste tu dedo a los labios suplicando mi silencio, pero ellos, los otros, te encontraron.
Al verte rodeada, asustada, entre gemidos rasgaste tus palabras, rasgaste tu legado para que no pudieran robarte lo que más amabas, y sobre un lecho de palabras te llevaron a rastras. Pensé que me moría cada vez que alguien te empujaba ¿Pero qué podía hacer yo? Da igual, el caso es que no hice nada.
Me guardé en la chaqueta un fragmento con tu nombre pisoteado por las botas de un soldado, el resto quedó embarrado y muerto, olvidado por siempre en el gueto.
Acaricié dulcemente mi tesoro, como si fuera una parte de ti, y de esa forma nunca estuve más cerca de rozarte que en aquel momento, en el que escuchaba tus gemidos y acariciaba tu nombre por ti misma escrito.
Ayer, cuando encontré tu manuscrito fragmentado, noté más ligeras las cadenas, como si no me rozaran. ¿Olvidaste también tus cadenas? No creo que pudieras olvidarlas.
Recuerdo como escribías “libertad” en la arena del patio, al modo de los antiguos cazadores prehistóricos que otorgaban cualidades mágicas a lo que plasmaban en sus cuevas. ¿A dónde van las palabras que lleva el mar? ¿A dónde los susurros perdidos entre las hojas de un bosque? Pensé entonces que si las palabras muertas llegaran a algún sitio existiría una historia del mundo paralela, y en esa historia, tal vez quien sabe si todo podría tener un final distinto.
Y así busque en cada rincón del mundo y más allá del mundo. Si existe un lugar, un castillo errante donde se amontone aquello que se ha perdido. Donde las almas olvidadas descansen esperando ser recordadas, si existe ese lugar, ese lugar será mi destino.
Entonces pude ver con claridad, aquellas palabras nunca leídas, escritas con los dedos en la arena de Auschwitz.
- Ayúdame, por favor, ayúdame- Imploraste.
Mientras, yo tenía tu nombre guardado en mi bolsillo. La guerra terminará pronto. Será liberada.
Pero me engañaba.
La última noche desperté en mitad de una pesadilla, el aire era demasiado pesado y no era fácil respirar. Más allá del cristal de la ventana la niebla era densa, mezclada con las almas de los cuerpos que se amontonaban.
Allí te vi, aún hermosa, pero tirada en el cemento como una rosa marchitada. Muy pronto allí sólo quedarían cenizas y olor a carne quemada.
Y al fin hoy, en el Archivo de las Palabras que no Importan completé la última pieza y al hacerlo, pude ayudarte a salir de aquella niebla.
Allí estabas, tal y como te recordaba, tan perfecta. Y supe que en algún lugar, al otro lado de este mundo, más allá de las fronteras, alguien pronto encontraría tus manuscritos y serías redescubierta.
Te volví a ver un instante, con toda tu luz, tal y como juré que te recordaría.
- Debes prepararte para partir- te dije con lágrimas en los ojos, apartando mi mirada, aún sabiendo que aquella sería la última vez que te vería, pesaba más la vergüenza en la balanza.
Me miraste confusa, te llevaste el dedo a los labios, suplicando mi silencio, como en aquel otro momento, y entonces, escuché tus palabras como un eco mientras se apagaban:
- Vendrás conmigo,- me dijiste- ¿Es que aún no lo entiendes? Si debo ser recordada es por ti, porque tú siempre fuiste la rosa.

 M.S.

UN BANDIDO COMO TÚ

¡Cuánto tiempo ha pasado desde aquellos días!, lo veo todo borroso, no tanto por los años transcurridos, sino porque entonces el viento del desierto no tenía barrera y se metía en los ojos, arañándolos como minúsculas uñas. Eran tiempos salvajes, e indómitos en los que yo admiraba tu retrato clavado a las paredes del pueblo, cómo si no te hubieras clavado más a en mi piel que a aquella pared desconchada. No sé por qué yo miraba el fondo de tus ojos, e intuía que no eras cómo los otros.
 Nada que ver con esa sombra que ahora veo frente a mí, mientras pierde la mirada ya sentenciada en el interior de la celda, y ese rostro tan distinto al que aparece en mi memoria. Un rostro surcado con el arado del tiempo y sembrado de barba blanca. La luz de la luna, deja tu figura pintada con las sombras de las rejas oscuras. Y yo, con mi estrella en el pecho, me quedo sin palabras. Cómo si se las llevara el viento antes de ser pronunciadas, y antes de devolverme cada grano, las esparciera por el valle, atormentándome con esas imágenes fantasmales que forman.
Viniste a matar a un hombre, y llegaste como en mis sueños volando en una nube de arena, a lomos de aquel caballo negro al que alentabas con tus espuelas. Te ví llegar al pueblo calzando tus botas de cuero, tu rostro cubierto por un pañuelo, y tus ojos, escondidos por la sombra de tu sombrero.
Todos estaban aterrorizados con la noticia de tu llegada: “William Quick, el famoso bandido, el maldito, llegará con la luna llena”. Un duelo, un duelo de tantos, en una ciudad perdida en la frontera.
Todas las sombras temblaban. Todas, menos aquella pegada a ese desgraciado, a ese hombre muerto que aún respiraba, cuando apareció la luna llena apaciguando el horizonte. La luna era su reflejo pálido y asustado, desfigurado, anunciando su muerte con luz clara. Pobre iluso desgraciado, sólo una muesca más en tu revolver.
Era un peligroso bandido, eso seguro. Tantos crímenes gravados en sus manos, que habían tapizado la arena de púrpura antes de que tú hubieras llegado. Ni el sheriff ni los otros tenían el valor de hacerle frente, demasiados bandidos errando por los caminos como para jugarse la vida con esos dados.
Los tiempos han cambiado el paisaje, pero no el corazón de los hombres, … y yo,… yo entonces sólo era un niño, con muchos pájaros en la cabeza, que soñaba con ser un héroe.
Mientras miraba como dabas de nuevo tus últimos pasos clavando la bota a la arena, eran profundas las huellas pues todo ese peso caía sobre tus hombros, y se metía hasta el fondo de tu conciencia.
El viento llegaba y recorría el pueblo con su cuerpo, sin reposarlo siquiera, dejando que la arena enterrara en el olvido tantas leyendas, como tumbas sin marca ni huella. Yo miraba la escena a salvo, detrás de un pequeño y reciente agüjero de bala, que había en la pared de la posada. Tenía que ponerme de puntillas, estirando bien el cuerpo, como si estuviera tumbado, clavándome las astillas, pero no me importaba, aquella era mi ventana al mundo para contemplar el que yo creía mi futuro.
Y mientras Caronte esperaba, miraste al otro a los ojos, como antes, otras veces, habías mirado a otros muchos. Pasó una eternidad en un instante cómo si ambos en ese momento pensarais en lo más importante. Unos metros os separaban, los dos a veinte pasos y a una bala de la muerte. Un escalofrío. ¡Supongo que nunca pensaste en las veces que recorriste el camino de arena y lo convertirte en sangre! En aquel momento, los revólveres salieron rápidos de las fundas, al contacto con los dedos. Como si fuesen buitres carroñeros que volaban en busca de la muerte, disparando balas como graznidos, que cortaron el viento, y que me robaron  el aliento, apuñalando mi oído. Olor a pólvora y gritos.
Me dolían los pies, me dolían los dedos de estar de puntillas. Sentí un calambre en mis piernas. Y cuando vi, cuando vi que tu cuerpo caía desplomado, salí corriendo hacia tí, pensando que morirías en mis brazos ¡En los brazos de un muchacho desconocido, que tanto te había admirado!
Pero al llegar a tu lado, con mi corazón en los puños, comprobé que tu herida no era profunda, y que en ella no cabía aún tu vida, ni mi llanto. Y al mirar, al mirar al otro le ví tendido en un charco de sangre y arena, y supe que el villano había caído por tus manos.
-  ¿Está bien, señor?- y me sonreíste al levantarte. Me alborotaste el pelo sucio, cubierto de tierra, y con tu voz grave me dijiste:
-  Apártate de mi camino, pequeño.- y pusiste una moneda de oro en mi mano-  Odiame a mí, y odia todo lo mío. Soy sólo un bandido.- y te alejaste aún herido, desvaneciéndote de nuevo en el polvo del que habías aparecido, dejando todas esas huérfanas huellas, que muy pronto serian tapadas por el viento y la arena.
Unas gotas de sangre unidas al polvo, atestiguaban lo que allí había ocurrido. Sangre tuya, sangre de aquel al que segaste la vida manchaban el camino. Y una mancha roja arropaba en silencio la moneda, que parecía susurrarme aquellas palabras, que entonces, me dije para dentro “un día seré un héroe, como tú”.
Pero los años cabalgan por caminos inciertos, separándose de los sueños. Y aquel día resultó que no sólo mataste a ese cobarde, sino que por cada ojo escondido que había contemplado aquella hazaña, dejaste un rastro de sangre por camino,  que multiplicó al bandido que yacía muerto y semienterrado por el viento, que lo multiplicó por cada estrella suspendida, que tiritaba en el cielo. ¿Qué es verdad, lo que fue o lo que se recuerda? ¿Cuántos bandidos murieron aquel día? “Una gesta inigualable”, dirían.
¿Y en cuántos lugares ocurrió lo mismo? ¿A cuántos niños compraste? Compraste tu mito, con tus balas y tus monedas. ¿No debería caer todo esto, del lado de bueno de la balanza? Deberían recibirte con un aplauso en el estrado, en lugar de con una soga en el cadalso. Dímelo tú, bandido. Dime a cuantos salvaste la vida aquellos días furiosos.
Todas esos rostros hechos de arena, que se confunden en el horizonte. Todas esas huellas, que ni el tiempo, ni el viento han borrado.Todos esa sangre que derramaste al cortar sus venas. Todas esas palabras que llegan a mis oídos.
Miro tus ojos brillantes, y aún en el fondo, me parece que no eres como los otros, que eres un hombre bueno. Por qué si no, nadie se atrevió a cobrar la recompensa hasta ahora, que los tiempos han cambiado tanto, que son tan distintos… Estos tiempos en los que no hace falta pronunciar tu nombre.
El tiempo no ha borrado el rojo de tu sangre en la moneda. Ese rojo que  me quema en el bolsillo, esta moneda que me pesa tanto que cuando mañana con la luz del alba tus pecados cuelguen de un hilo para ser medidos y pesados, antes de enterrarlos en el polvo, tal vez mi estrella plateada y mi moneda pesarán más que tus pecados.
Y tus ojos oscuros como dos balas, entre una nube de arena  me perseguirán y serán mi condena. Te unirás a las sombras que te rodean y a la tormenta de arena, que hace tanto tiempo ya enterró todos mis sueños.
Vete lejos de mí. Vete y déjame con mi cobardía. Pero si me miras, perdóname. Perdóname, por no encontrar dentro de mí el valor para ser,  un bandido como tú.

 M.S.