Femenino

Siempre hago poesía libre, y he pensado que para el día contra la violencia de género debía hacer un alarde, y me he atrevido con un soneto

Dedicado a todas las mujeres que sufren algún tipo de acoso o maltrato en este mundo tremendamente masculino que nos ha tocado vivir

violencia_2 FEMENINO
La seguía de mañana y tarde
y de noche en el coche vigilante
se pensaba del amor tripulante
haciendo de su celo absurdo alarde
resultando una gaviota acechante
carroñera, despreciable y cobarde
cabeza que en negro corazón arde
abrazando con dolor aberrante
Tú, mujer, nunca creas que en el amor
quien bien te quiere te va a hacer llorar
esos solo te quieren ejecutar
Juntos crearemos un nuevo clamor
para que tú te puedas acalorar
pensando unicamente en tu disfrutar

Femenino

Siempre hago poesía libre, y he pensado que para el día contra la violencia de género debía hacer un alarde, y me he atrevido con un soneto

Dedicado a todas las mujeres que sufren algún tipo de acoso o maltrato en este mundo tremendamente masculino que nos ha tocado vivir

violencia_2 FEMENINO
La seguía de mañana y tarde
y de noche en el coche vigilante
se pensaba del amor tripulante
haciendo de su celo absurdo alarde
resultando una gaviota acechante
carroñera, despreciable y cobarde
cabeza que en negro corazón arde
abrazando con dolor aberrante
Tú, mujer, nunca creas que en el amor
quien bien te quiere te va a hacer llorar
esos solo te quieren ejecutar
Juntos crearemos un nuevo clamor
para que tú te puedas acalorar
pensando unicamente en tu disfrutar

Competencias docentes para trabajar por competencias

Desde hace ya unos años venimos hablando de competencias, de trabajar por competencias, de programar por competencias, de evaluar por competencias. Sin embargo, ya sabemos que existen ciertas dificultades para llevarlo a cabo, la mayor parte de los casos es por desconocimiento por parte del profesorado, otras veces es por dificultades en un sistema demasiado rígido en innovación metodológica y, claro está que, si no se cambian las metodologías difícilmente podremos incluir un trabajo por competencias adecuado.

Sin embargo, estas competencias se refieren a los alumnos, y aún estando de acuerdo en que los alumnos deberían desarrollarlas, me pregunto si no tendremos también que hacer especial hincapié en las competencias que deberían poseer los docentes y que, desafortunadamente, sólo poseen unos pocos y estos pocos las han desarrollado a base de pegarse con el mundo, sentirse incomprendido y echarle horas y horas de su vida para mejorar. Es decir, la formación del profesorado no se plantea para que desarrollen unas competencias que les ayude a desarrollar las de los alumnos y esto es una gran contradicción.

La formación del profesorado se basa muchas veces en programas que interesan en determinados momentos pero que pasado ese momento, ya no interesa. Yo he trabajado durante muchos años, y sigo haciéndolo, en el ámbito de estos proyectos que organizaciones grandes ponen en marcha, y he estado en el aula con docentes entusiasmados, ansiosos, generosos, reticentes… todos han acabado aprendiendo y dando de sí mismos tiempo, espacio y buen hacer para conseguir mejorar con sus alumnos.

Tantos años formando docentes para el cambio, para que la escuela se reinvente independientemente de las tecnologías (aunque con ellas, claro), profundizando en las razones por las que necesitamos ese cambio. Un cambio en el que estamos todos los que nos interesamos y aportamos desde algún lugar a la mejora de la educación. Tantos años, y tan poco cambio, o tan poco manifiesto. Se necesita remar todos a una, conseguir entender que cada uno tiene su parcela en este gran puzzle que es la innovación educativa.

Trabajo en una empresa que siempre ha perseguido este cambio, ya antes de la revolución tecnológica de los últimos años estábamos pensando en Comunidades Virtuales de Profesores que arrancaran debates y procesos de transformación. Fuimos partícipes de ese inicio, nos apasionamos y creímos en ellos, en los docentes, que son los que pueden y deben desarrollar al máximo sus compentencias para conseguir una escuela diferente donde se eduque a ciudadanos del futuro (no del pasado). He trabajado como formadora muchos años, sigo haciéndolo, pero en los últimos años percibo una dificultad que reside en la cantidad de información existente (que no formación) y que nubla el panorama, haciendo creer a los docentes que es suficiente en el desarrollo de sus competencias. Y hemos empezado a hablar de “autoformación” como un proceso donde con leer diferentes enlaces, recursos y experiencias de la red ya aprendo.

Quiero reivindicar la profesión de la formación como algo imprescindible para la adquisición del aprendizaje. Decir que con leer recursos de la red ya nos formamos es lo mismo que si nuestros alumnos aprendieran desde casa con los libros de texto o los recursos de internet, y sin embargo eso no nos parece apropiado para el desarrollo de sus competencias ¿no?

¿Entonces por qué los docentes últimamente se resisten a recibir formación de personas que, como yo, llevamos trabajando duro en eso? ¿por qué piensan que con leer y “consumir” recursos en la red es suficiente para el desarrollo de sus propias competencias? Creo que la consulta en la red es muy valiosa, de hecho yo también la utilizo para mi propia actualización, pero el proceso de formación requiere de una instrucción, de unas técnicas y unas metodologías para conseguir el aprendizaje.

Es cierto que no toda la formación que se ha impartido al profesorado ha sido adecuada, quizás ha habido exceso de formación, y ya están un poco hartos. Pero creo que debemos entender que en ese proceso de transformación tan buscado se necesita profundizar y poner en marcha mecanismos que permitan el cambio.

Hace dos fines de semana fui a Granada y me encontré con un grupo de profesores que participaron en uno de los proyectos más bonitos en los que he trabajado como formadora-coordinadora (Centros Modelo Educared), un proyecto que como tantos otros dejó de existir cuando su promotor dejó de interesarse por él. Sin embargo, un soplo de aire fresco me llegó cuando una de las profesoras de ese grupo con el que me encontré, y que era de las más reticentes en la formación, nos dijo que ahora estaba haciendo muchas cosas, que por fin había interiorizado la formación recibida y estaba utilizando las TIC y poniendo en marcha procesos de transformación. También nos dijo que estaba contenta, que le gustaba aunque le hubiera costado entender. Muchas gracias a esta profesora, y a otros tantos que me hacéis partícipe de vuestros avances, los compartís conmigo y os quedáis cerca de mi para conseguir que juntos sigamos avanzando en la mejora de nuestra educación, nuestros niños y chicos se lo merecen.

Competencias docentes para trabajar por competencias

Desde hace ya unos años venimos hablando de competencias, de trabajar por competencias, de programar por competencias, de evaluar por competencias. Sin embargo, ya sabemos que existen ciertas dificultades para llevarlo a cabo, la mayor parte de los casos es por desconocimiento por parte del profesorado, otras veces es por dificultades en un sistema demasiado rígido en innovación metodológica y, claro está que, si no se cambian las metodologías difícilmente podremos incluir un trabajo por competencias adecuado.

Sin embargo, estas competencias se refieren a los alumnos, y aún estando de acuerdo en que los alumnos deberían desarrollarlas, me pregunto si no tendremos también que hacer especial hincapié en las competencias que deberían poseer los docentes y que, desafortunadamente, sólo poseen unos pocos y estos pocos las han desarrollado a base de pegarse con el mundo, sentirse incomprendido y echarle horas y horas de su vida para mejorar. Es decir, la formación del profesorado no se plantea para que desarrollen unas competencias que les ayude a desarrollar las de los alumnos y esto es una gran contradicción.

La formación del profesorado se basa muchas veces en programas que interesan en determinados momentos pero que pasado ese momento, ya no interesa. Yo he trabajado durante muchos años, y sigo haciéndolo, en el ámbito de estos proyectos que organizaciones grandes ponen en marcha, y he estado en el aula con docentes entusiasmados, ansiosos, generosos, reticentes… todos han acabado aprendiendo y dando de sí mismos tiempo, espacio y buen hacer para conseguir mejorar con sus alumnos.

Tantos años formando docentes para el cambio, para que la escuela se reinvente independientemente de las tecnologías (aunque con ellas, claro), profundizando en las razones por las que necesitamos ese cambio. Un cambio en el que estamos todos los que nos interesamos y aportamos desde algún lugar a la mejora de la educación. Tantos años, y tan poco cambio, o tan poco manifiesto. Se necesita remar todos a una, conseguir entender que cada uno tiene su parcela en este gran puzzle que es la innovación educativa.

Trabajo en una empresa que siempre ha perseguido este cambio, ya antes de la revolución tecnológica de los últimos años estábamos pensando en Comunidades Virtuales de Profesores que arrancaran debates y procesos de transformación. Fuimos partícipes de ese inicio, nos apasionamos y creímos en ellos, en los docentes, que son los que pueden y deben desarrollar al máximo sus compentencias para conseguir una escuela diferente donde se eduque a ciudadanos del futuro (no del pasado). He trabajado como formadora muchos años, sigo haciéndolo, pero en los últimos años percibo una dificultad que reside en la cantidad de información existente (que no formación) y que nubla el panorama, haciendo creer a los docentes que es suficiente en el desarrollo de sus competencias. Y hemos empezado a hablar de “autoformación” como un proceso donde con leer diferentes enlaces, recursos y experiencias de la red ya aprendo.

Quiero reivindicar la profesión de la formación como algo imprescindible para la adquisición del aprendizaje. Decir que con leer recursos de la red ya nos formamos es lo mismo que si nuestros alumnos aprendieran desde casa con los libros de texto o los recursos de internet, y sin embargo eso no nos parece apropiado para el desarrollo de sus competencias ¿no?

¿Entonces por qué los docentes últimamente se resisten a recibir formación de personas que, como yo, llevamos trabajando duro en eso? ¿por qué piensan que con leer y “consumir” recursos en la red es suficiente para el desarrollo de sus propias competencias? Creo que la consulta en la red es muy valiosa, de hecho yo también la utilizo para mi propia actualización, pero el proceso de formación requiere de una instrucción, de unas técnicas y unas metodologías para conseguir el aprendizaje.

Es cierto que no toda la formación que se ha impartido al profesorado ha sido adecuada, quizás ha habido exceso de formación, y ya están un poco hartos. Pero creo que debemos entender que en ese proceso de transformación tan buscado se necesita profundizar y poner en marcha mecanismos que permitan el cambio.

Hace dos fines de semana fui a Granada y me encontré con un grupo de profesores que participaron en uno de los proyectos más bonitos en los que he trabajado como formadora-coordinadora (Centros Modelo Educared), un proyecto que como tantos otros dejó de existir cuando su promotor dejó de interesarse por él. Sin embargo, un soplo de aire fresco me llegó cuando una de las profesoras de ese grupo con el que me encontré, y que era de las más reticentes en la formación, nos dijo que ahora estaba haciendo muchas cosas, que por fin había interiorizado la formación recibida y estaba utilizando las TIC y poniendo en marcha procesos de transformación. También nos dijo que estaba contenta, que le gustaba aunque le hubiera costado entender. Muchas gracias a esta profesora, y a otros tantos que me hacéis partícipe de vuestros avances, los compartís conmigo y os quedáis cerca de mi para conseguir que juntos sigamos avanzando en la mejora de nuestra educación, nuestros niños y chicos se lo merecen.

Mujeres

María

Sube sus brazos y se mira al espejo descubriendo toda su magnitud de mujer grande, casi masculina, unos brazos anchos como de hombre que desarrolló a fuerza de hacer ejercicio físico. Al bajarlos se queda delante del espejo sonriendo y pensando que cada día se parece más bella, más bonita y más perfecta, aunque no sea el modelo de belleza femenina que se estila.

Ana y Lucía

Sonríen a la cámara con las copas en la mano y en la foto aparece un cartel: de vacaciones. Dos sonrisas maduras, solitarias, ansiando compañía aunque sea un rato. Ellas saben que no sucederá, cuando se miran al espejo su sonrisa se diluye en mueca, se escurrirá como si fuera pintura disuelta en agua que corre y deja una mancha que no es ni sonrisa ni llanto, que se convierte en una mueca cómica y triste al mismo tiempo, y ellas, cada una en su cuarto, frente al espejo cierran los ojos y borran su imagen para evocar esa foto, con sonrisas, esa foto mil veces hecha durante muchos años de posar frente a la cámara con la copa en la mano, esperando.

Clara

Entra en su perfil de Facebook y cuelga la foto de su hijo muerto, es la foto cien, desde hace un año no para de mirar su rostro y preguntarse ¿por qué? Frente a los demás protege su secreto, muestra su sonrisa de superación y fortaleza, Él lo habría querido así, pero a solas delante de la pantalla, el rostro joven de su hijo vuelve y ella siente el impulso de llenar la red con su mirada. Reivindica frente a todos la injusticia divina, ella, que cree en Dios, que le habla y le pregunta ¿por qué? se revela para romper el equilibrio y muestra los ojos de su hijo, su sonrisa, su mirada, todo lo que ella podía tocar, oler. Todo lo que ella ayudó a desarrollar pero que esa enfermedad se llevó sin dejarla acostumbrarse a su ausencia. Ella dice: luchó, fue un ejemplo… pero cuando está a solas piensa ¿por qué? ¿por qué él?

Carmen

Frente al espejo, desnuda, examina cada uno de los rincones de su cuerpo maduro. Analiza los rastros del tiempo sobre su piel, las cicatrices que el tiempo fue dejando, cada una de ellas se corresponde con un recuerdo. Pasea su mano por ellas, siente un escalofrío y cierra los ojos para sentirse y disfrutarse. Si mira no goza, prefiere cerrar los ojos, porque su piel al tacto es suave y le recuerda la juventud perdida. Su hija le dice, no estás vieja, todavía puedes disfrutar, todavía, esa palabra que evoca continuidad al borde del fin, todavía puedo, todavía debo, todavía soy, todavía. Pero ella sabe que no es así, maquilla su rostro, peina y coloca su pelo al detalle, rodea su cuerpo con lencería imposible que lo realza, y que esconde con una ropa de jovencita que le hace creer y sentirse nuevamente la chica más guapa de su grupo.

Encarna

Sola, sentada en su sofá piensa y siente una opresión profunda en el pecho. Era ella, sí, la protagonista de aquel parto doble que terminó en mitad. Quiere recordar pero solo ve una nube borrosa, palabras inconexas, dolor, y siente una culpa íntima y solitaria que la mira y la señala justo en el pecho, provocándole lágrimas de desaliento, incertidumbre y pérdida. Sí, perdió un hijo pero no sabe cómo era, ni qué era. Sola, estaba sola rodeada de extraños que hacían, manipulaban, hablaban entre sí, sin contar con ella, sin decirle nada. Tan solo volvió a casa con la mitad de su vientre, feliz pero con cierto vacío que ahora le oprime el pecho. Han pasado los años y mira por encima de su hombro para descubrir que sus hijas la siguen y le dicen, para mamá, tenemos que saber. Ella quiere saber, pero tiene miedo de averiguar, necesita confiar en alguien, necesita descansar. ¿Y si existiera en otro lugar? ¿y si me lo perdí? Preguntas que rebotan en lo más profundo de su cerebro, van de un sitio a otro y no sabe cómo darle respuesta.

Beatriz

Reposa su cabeza en la almohada, sin dejar de mirarle, hace tanto tiempo que no veía esos ojos que quiere aprendérselos de memoria por si no vuelven. El acaricia dulcemente sus brazos, mientras susurra palabras tiernas, mientras la desnuda lentamente. Ella siente el aire pasar por todo su cuerpo con una densidad de color azul y sabor a hiel, sabe que solo será una vez, pero necesita que suceda. Quiere aprenderse cada detalle, mira sus ojos, sus brazos, sus piernas, su boca susurrando las delicias más exquisitas. Ella se muerde los labios para contener el suspiro, quisiera detener en ese momento la estampa, mirarse desde fuera y dejarlo enmarcado en su pared, para retenerlo. El pasea su mano por su vientre y baja despacio, mientras ella siente cómo sus mejillas se enciencen, quiere que siga para aprenderse cada detalle, despacio para grabarlo en su memoria, bien sujeto, para cuando él no esté. De pronto todo se vuelve blanquecino, llega al final con una explosión rodeada de temblores y palpitaciones. Ella flota y ríe con una catarata de sonidos azules, como el mar lejano que se lo llevará de vuelta de nuevo, no sabe por cuánto tiempo.

Lola

Canta alto, sola, en la ducha. Piensa que lo podría hacer delante de cualquiera de ellos ¿o quizás no? Canta mientras plancha, mientras cocina, limpia la casa… canta porque cuando lo hace siente que es ella, aunque siempre sola. Y  mientras canta sonríe, se siente poderosa, grande, mujer. Sueña que alguien la escucha y queda extasiado ante tan magnífica voz, y piensa que quizás podría cantar alguna vez delante de ellos. Lo hará, ¿por qué no? Podría seguir cantando cuando pone la mesa mientras ellos esperan mirando el televisor. Sí, cantará para ellos, para que vean lo que vale. Pero se abre la puerta y calla, solo el sonido de la cebolla en la sartén repiquetea y ahora, las voces de ellos, esas voces tan queridas por ella. Quizás otro día cante, ahora no tengo tiempo, se dice.

Adela

Siente detrás de ella la presión pero no puede moverse para ver su cara, para poder apartarse y salir corriendo. Escucha la música que sale de su iPod pero no puede disfrutarla porque cada vez siente más presión, pero no puede moverse porque hay gente por todos los flancos, delante, a derecha, izquierda y… detrás, es ahí donde siente que una mano aprieta sus nalgas. Un calor intenso sube por su tubo digestivo y se convierte en explosión a través de sus mejillas, sus ojos abiertos quieren darse la vuelta para mirarle la cara y escupirle el sabor amargo que le recorre la boca, pero no puede, está bloqueada. De pronto para el tren, se abren las puertas y comienza el remolino de personas que descienden del vagón, con un último pellizco siente liberada su espalda y rápido gira para verle la cara, pero ya no puede verle, demasiada gente camina junta, hombres y mujeres que no le dedican ni una mirada. Le hace dudar, ¿serían imaginaciones mías? quizás no me estuviera tocando, quizás tan solo el metro iba demasiado lleno. Vuelve a sentir calor, pero esta vez es el calor del desánimo y la indefensión.

Nieves

Alza sus brazos delante del espejo, poderosa, grande, magnífica. Reivindica su ser frente a todos, mujer, portadora de emociones, vida, amor, belleza. Piensa en la belleza, en su belleza, que reside dentro de sí misma y brota a través de sus ojos, sus manos, sus curvas de mujer, sí, mujer entera, sola, capaz. Alza los brazos para observarse alta en el espejo y brillar, esos brazos que rompieron sus cadenas, que sujetaron a su bebé, que abrazaron a su madre inquieta, que rodearon con fuerza su existencia. Baja sus brazos y sonríe al espejo mientras observa cómo ha crecido un poquito más, cada vez, un poquito más. Atrás quedó cuando no se atrevía a separarlos del cuerpo, un cuerpo que le pertenece sólo a ella, ese cuerpo de mujer, sí, mujer entera, sola, bella y capaz.

 

Mujeres

María

Sube sus brazos y se mira al espejo descubriendo toda su magnitud de mujer grande, casi masculina, unos brazos anchos como de hombre que desarrolló a fuerza de hacer ejercicio físico. Al bajarlos se queda delante del espejo sonriendo y pensando que cada día se parece más bella, más bonita y más perfecta, aunque no sea el modelo de belleza femenina que se estila.

Ana y Lucía

Sonríen a la cámara con las copas en la mano y en la foto aparece un cartel: de vacaciones. Dos sonrisas maduras, solitarias, ansiando compañía aunque sea un rato. Ellas saben que no sucederá, cuando se miran al espejo su sonrisa se diluye en mueca, se escurrirá como si fuera pintura disuelta en agua que corre y deja una mancha que no es ni sonrisa ni llanto, que se convierte en una mueca cómica y triste al mismo tiempo, y ellas, cada una en su cuarto, frente al espejo cierran los ojos y borran su imagen para evocar esa foto, con sonrisas, esa foto mil veces hecha durante muchos años de posar frente a la cámara con la copa en la mano, esperando.

Clara

Entra en su perfil de Facebook y cuelga la foto de su hijo muerto, es la foto cien, desde hace un año no para de mirar su rostro y preguntarse ¿por qué? Frente a los demás protege su secreto, muestra su sonrisa de superación y fortaleza, él lo habría querido así, pero a solas delante de la pantalla, el rostro joven de su hijo vuelve y ella siente el impulso de llenar la red con su mirada. Reivindica frente a todos la injusticia divina, ella, que cree en Dios, que le habla y le pregunta ¿por qué? se revela para romper el equilibrio y muestra los ojos de su hijo, su sonrisa, su mirada, todo lo que ella podía tocar, oler. Todo lo que ella ayudó a desarrollar pero que esa enfermedad se llevó sin dejarla acostumbrarse a su ausencia. Ella dice: luchó, fue un ejemplo… pero cuando está a solas piensa ¿por qué? ¿por qué él?

Carmen

Frente al espejo, desnuda, examina cada uno de los rincones de su cuerpo maduro. Analiza los rastros del tiempo sobre su piel, las cicatrices que el tiempo fue dejando, cada una de ellas se corresponde con un recuerdo. Pasea su mano por ellas, siente un escalofrío y cierra los ojos para sentirse y disfrutarse. Si mira no goza, prefiere cerrar los ojos, porque su piel al tacto es suave y le recuerda la juventud perdida. Su hija le dice, no estás vieja, todavía puedes disfrutar, todavía, esa palabra que evoca continuidad al borde del fin, todavía puedo, todavía debo, todavía soy, todavía. Pero ella sabe que no es así, maquilla su rostro, peina y coloca su pelo al detalle, rodea su cuerpo con lencería imposible que realza su cuerpo, y que esconde con una ropa de jovencita que le hace creer y sentirse nuevamente la chica más guapa de su grupo.

Encarna

Sola, sentada en su sofá piensa y siente una opresión profunda en el pecho. Era ella, sí, la protagonista de aquel parto doble que terminó en mitad. Quiere recordar pero solo ve una nube borrosa, palabras inconexas, dolor, y siente una culpa íntima y solitaria que la mira y la señala justo en el pecho, provocándole lágrimas de desaliento, incertidumbre y pérdida. Sí, perdió un hijo pero no sabe cómo era, ni qué era. Sola, estaba sola rodeada de extraños que hacían, manipulaban, hablaban entre sí, sin contar con ella, sin decirle nada. Tan solo volvió a casa con la mitad de su vientre, feliz pero con cierto vacío que ahora le oprime el pecho. Han pasado los años y mira por encima de su hombro para descubrir que sus hijas la siguen y le dicen, para mamá, tenemos que saber. Ella quiere saber, pero tiene miedo de averiguar, necesita confiar en alguien, necesita descansar. ¿Y si existiera en otro lugar? ¿y si me lo perdí? Preguntas que rebotan en lo más profundo de su cerebro, van de un sitio a otro y no sabe cómo darle respuesta.

Beatriz

Reposa su cabeza en la almohada, sin dejar de mirarle, hace tanto tiempo que no veía esos ojos que quiere aprendérselos de memoria por si no vuelven. El acaricia dulcemente sus brazos, mientras susurra palabras tiernas, mientras la desnuda lentamente. Ella siente el aire pasar por todo su cuerpo con una densidad de color azul y sabor a hiel, sabe que solo será una vez, pero necesita que suceda. Quiere aprenderse cada detalle, mira sus ojos, sus brazos, sus piernas, su boca susurrando las delicias más exquisitas. Ella se muerde los labios para contener el suspiro, quisiera detener en ese momento la estampa, mirarse desde fuera y dejarlo enmarcado en su pared, para retenerlo. El pasea su mano por su vientre y baja despacio, mientras ella siente cómo sus mejillas se enciencen, quiere que siga para aprenderse cada detalle, despacio para grabarlo en su memoria, bien sujeto, para cuando él no esté. De pronto todo se vuelve blanquecino, llega al final con una explosión rodeada de temblores y palpitaciones. Ella flota y ríe con una catarata de sonidos azules, como el mar lejano que se lo llevará de vuelta de nuevo, no sabe por cuánto tiempo.

Lola

Canta, alto, sola, en la ducha. Piensa que lo podría hacer delante de cualquiera de ellos ¿o quizás no? Canta mientras plancha, mientras cocina, limpia la casa… canta porque cuando lo hace siente que es ella, aunque siempre sola. Y  mientras canta sonríe, se siente poderosa, grande, mujer. Sueña que alguien la escucha y queda extasiado ante tan magnífica voz, y piensa que quizás podría cantar alguna vez delante de ellos. Lo hará, ¿por qué no? Podría seguir cantando cuando pone la mesa mientras ellos esperan mirando el televisor. Sí, cantará para ellos, para que vean lo que vale. Pero se abre la puerta y calla, solo el sonido de la cebolla en la sartén repiquetea y ahora, las voces de ellos, esas voces tan queridas por ella. Quizás otro día cante, ahora no tengo tiempo, se dice.

Adela

Siente detrás de ella la presión pero no puede moverse para ver su cara, para poder apartarse y salir corriendo. Escucha la música que sale de su iPod pero no puede disfrutarla porque cada vez siente más presión, pero no puede moverse porque hay gente por todos los flancos, delante, a derecha, izquierda y… detrás, es ahí donde siente que una mano aprieta sus nalgas. Un calor intenso sube por su tubo digestivo y se convierte en explosión a través de sus mejillas, sus ojos abiertos quieren darse la vuelta para mirarle la cara y escupirle el sabor amargo que le recorre la boca, pero no puede, está bloqueada. De pronto para el tren, se abren las puertas y comienza el remolino de personas que descienden del vagón, con un último pellizco siente liberada su espalda y rápido gira para verle la cara, pero ya no puede verle, demasiada gente camina junta, hombres y mujeres que no le dedican ni una mirada. Le hace dudar, ¿serían imaginaciones mías? quizás no me estuviera tocando, quizás tan solo el metro iba demasiado lleno. Vuelve a sentir calor, pero esta vez es el calor del desánimo y la indefensión.

Nieves

Alza sus brazos delante del espejo, poderosa, grande, magnífica. Reivindica su ser frente a todos, mujer, portadora de emociones, vida, amor, belleza. Piensa en la belleza, en su belleza, que reside dentro de sí misma y brota a través de sus ojos, sus manos, sus curvas de mujer, sí, mujer entera, sola, capaz. Alza los brazos para observarse alta en el espejo y brillar, esos brazos que rompieron sus cadenas, que sujetaron a su bebé, que abrazaron a su madre inquieta, que rodearon con fuerza su existencia. Baja sus brazos y sonríe al espejo mientras observa cómo ha crecido un poquito más, cada vez, un poquito más. Atrás quedó cuando no se atrevía a separarlos del cuerpo, un cuerpo que le pertenece sólo a ella, ese cuerpo de mujer, sí, mujer entera, sola, bella y capaz.

 

Hide your Smiling Faces

Primer largo del director que han traducido para engañar completamente. “…Y entonces fuímos felices” no tiene no solo nada que ver ni con el título original “Hide your Smiling Faces” ni con lo que sienten los personajes a lo largo de toda la película, ni con lo que sienten los espectadores, o al menos yo y con los que he hablado después de la proyección.
hide-your-smiling-faces_aUna historia sobre crecer y madurar, pero a base de dolor y sufrimiento, con unos personajes con los que no he empatizado en ningún momento y que me resultan completamente ajenos. Esa persecución del dolor y del sufrimiento, del propio y del de los amigos y familiares, vecinos y mascotas me resulta completamente ajeno y pretencioso.
Si en algún momento necesitáis una cara de dolor y sufrimiento no os la perdáis como muestrario. En otro caso, si necesitáis algo para alegraros el rato, esta no es vuestra película.

Título original:
Hide your Smiling Faces
Título castellano:
…Y entonces fuímos felices
Nacionalidad:
Estados Unidos
Dirigida por:
Daniel Patrick Carbone
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt1964773/
Trailer:
HIDE YOUR SMILING FACES
Web:
http://www.hideyoursmilingfaces.com/
Ficha Seminci 2012:
http://www.seminci.es/pelicula.php?id=2051

Hide your Smiling Faces

Primer largo del director que han traducido para engañar completamente. “…Y entonces fuímos felices” no tiene no solo nada que ver ni con el título original “Hide your Smiling Faces” ni con lo que sienten los personajes a lo largo de toda la película, ni con lo que sienten los espectadores, o al menos yo y con los que he hablado después de la proyección.
hide-your-smiling-faces_aUna historia sobre crecer y madurar, pero a base de dolor y sufrimiento, con unos personajes con los que no he empatizado en ningún momento y que me resultan completamente ajenos. Esa persecución del dolor y del sufrimiento, del propio y del de los amigos y familiares, vecinos y mascotas me resulta completamente ajeno y pretencioso.
Si en algún momento necesitáis una cara de dolor y sufrimiento no os la perdáis como muestrario. En otro caso, si necesitáis algo para alegraros el rato, esta no es vuestra película.

Título original:
Hide your Smiling Faces
Título castellano:
…Y entonces fuímos felices
Nacionalidad:
Estados Unidos
Dirigida por:
Daniel Patrick Carbone
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt1964773/
Trailer:
HIDE YOUR SMILING FACES
Web:
http://www.hideyoursmilingfaces.com/
Ficha Seminci 2012:
http://www.seminci.es/pelicula.php?id=2051

Hide your Smiling Faces

Primer largo del director que han traducido para engañar completamente. “…Y entonces fuímos felices” no tiene no solo nada que ver ni con el título original “Hide your Smiling Faces” ni con lo que sienten los personajes a lo largo de toda la película, ni con lo que sienten los espectadores, o al menos yo y con los que he hablado después de la proyección.
hide-your-smiling-faces_aUna historia sobre crecer y madurar, pero a base de dolor y sufrimiento, con unos personajes con los que no he empatizado en ningún momento y que me resultan completamente ajenos. Esa persecución del dolor y del sufrimiento, del propio y del de los amigos y familiares, vecinos y mascotas me resulta completamente ajeno y pretencioso.
Si en algún momento necesitáis una cara de dolor y sufrimiento no os la perdáis como muestrario. En otro caso, si necesitáis algo para alegraros el rato, esta no es vuestra película.

Título original:
Hide your Smiling Faces
Título castellano:
…Y entonces fuímos felices
Nacionalidad:
Estados Unidos
Dirigida por:
Daniel Patrick Carbone
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt1964773/
Trailer:
HIDE YOUR SMILING FACES – Teaser – Eye on Films por eyeonfilms
Web:
http://www.hideyoursmilingfaces.com/
Ficha Seminci 2012:
http://www.seminci.es/pelicula.php?id=2051

82 Dagen in April

 

82dagen_a

Primera película de la Seminci 2013. Y primer largo del director. Una idea muy interesante pero creo que lepierde su formación inicial, psicología. Se convierte la película en una representación visual del “duelo” que debemos pasar al perder a un ser querido. Unos actores que convencen y un repaso visual muy interesante de Turquía, pero solamente unos 15 minutos (y no juntos) absolutamente sublimes y de gran intensidad y fuerza, pero
el resto de la película es un continuo que no aporta ningún matiz a la gran idea a contar.

 

 

82dagen_b copiaDefinitivamente una lástima ya que haber jugado a introducir sabores distintos del duelo en ese viaje catártico
hubiese creado seguramente una obra maestra que de este modo se convierte en algo bonito con posibilidades de aburrir en muchos momentos. Una verdadera pena.

 

 

 

Título original:
82 Dagen in April
Título castellano:
82 días en abril
Nacionalidad:
Bélgica, Países Bajos
Dirigida por:
Bart Van den Bempt
Ficha imdb:
http://www.imdb.com/title/tt2581870/
Trailer:
Imagen de previsualización de YouTube
Web:
https://www.facebook.com/82DagenInApril82DaysInApril/
Ficha Seminci 2012:
http://www.seminci.es/pelicula.php?id=1902