7 pautas para AUMENTAR TÚ AUTOESTIMA

Para tener alta “la autoestima” y así ser el mejor amigo de sí mismo. Para ello debes concederte:

  1. Aceptarnos tal cual somos: hay que saber y aceptar nuestras cualidades y defectos.
  2. Ponérnoslo fácil: debemos tener objetivos realistas.
  3. Darnos nuestro tiempo: hay que intentar tener tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos.Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
  4. Credibilidad: estemos atentos a nuestros pensamientos y sentimientos. Hagamos aquello que nos hace sentir felices y satisfechos. Disfrutar de lo que te gusta.
  5. Darnos ánimos: tomemos una actitud de “YO PUEDO HACERLO”.
  6. Compararnos con nosotros mismos: no tratemos de ser alguien más.Hay que estar orgullosos de ser quien somos.
  7. Querernos: hay que premiarse por los logros: los pequeños y los grandes. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas!
  8. Amarnos: aprendamos a querer a la persona tan única que somos. Aceptemos nuestros éxitos y fallos.

Cinco reglas BASICAS para tratar a tu hijo ADOLESCENTE

La Adolescencia es  esa época de la vida que es tan temida por los padres y tan ansiada por los hijos como paso previo para sentirse más libres y adultos. Cuando llega el momento, una de las mayores quejas de los padres es la falta de comunicación con los jóvenes y, por tanto, la incapacidad de hacerles entrar en razón, ante una creciente rebeldía.


CINCO cosas basicas que debes tener encuenta al tratar a los adolescentes:

1.- Hay que darles la oportunidad de ser responsables y delegar en ellos para que sepan que tienen la confianza de sus padres. Para ello, por ejemplo que se pueden responsabilizar del cuidado de un hermano pequeño, o que le explique una materia en la que necesite ayuda o que realice alguna gestión personal en lugar de que la hagan los padres.

2.- Haz  participe a tu hijo adolescente en la vida familiar. El  debe formar parte de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Es muy fácil caer en el error de no comunicarles una adversidad —un problema económico, enfermedad de un pariente…— para que el joven no sufra. Antes o después se enterará por alguien ajeno y se sentirá engañado o fuera del grupo familiar. Las muestras de confianza nunca caen en saco roto.

3.-  Comunicale tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades… Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo.

4.-  Exigelé en el plano moral y social y ser inflexibles ante la mentira o la incorreción ante otras personas. Si pasamos por alto un incidente lo percibirá como que no nos importa.

5.- IMPRESCINDIBLE que tanto el padre como la madre formen un frente común de “batalla” es decir qie esten en la misma línea de exigencia.

http://rizaldos.com/

Cinco reglas BASICAS para tratar a tu hijo ADOLESCENTE

La Adolescencia es  esa época de la vida que es tan temida por los padres y tan ansiada por los hijos como paso previo para sentirse más libres y adultos. Cuando llega el momento, una de las mayores quejas de los padres es la falta de comunicación con los jóvenes y, por tanto, la incapacidad de hacerles entrar en razón, ante una creciente rebeldía.


CINCO cosas basicas que debes tener encuenta al tratar a los adolescentes:

1.- Hay que darles la oportunidad de ser responsables y delegar en ellos para que sepan que tienen la confianza de sus padres. Para ello, por ejemplo que se pueden responsabilizar del cuidado de un hermano pequeño, o que le explique una materia en la que necesite ayuda o que realice alguna gestión personal en lugar de que la hagan los padres.

2.- Haz  participe a tu hijo adolescente en la vida familiar. El  debe formar parte de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Es muy fácil caer en el error de no comunicarles una adversidad —un problema económico, enfermedad de un pariente…— para que el joven no sufra. Antes o después se enterará por alguien ajeno y se sentirá engañado o fuera del grupo familiar. Las muestras de confianza nunca caen en saco roto.

3.-  Comunicale tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades… Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo.

4.-  Exigelé en el plano moral y social y ser inflexibles ante la mentira o la incorreción ante otras personas. Si pasamos por alto un incidente lo percibirá como que no nos importa.

5.- IMPRESCINDIBLE que tanto el padre como la madre formen un frente común de “batalla” es decir qie esten en la misma línea de exigencia.

http://rizaldos.com/

Cinco reglas BASICAS para tratar a tu hijo ADOLESCENTE

La Adolescencia es  esa época de la vida que es tan temida por los padres y tan ansiada por los hijos como paso previo para sentirse más libres y adultos. Cuando llega el momento, una de las mayores quejas de los padres es la falta de comunicación con los jóvenes y, por tanto, la incapacidad de hacerles entrar en razón, ante una creciente rebeldía.


CINCO cosas basicas que debes tener encuenta al tratar a los adolescentes:

1.- Hay que darles la oportunidad de ser responsables y delegar en ellos para que sepan que tienen la confianza de sus padres. Para ello, por ejemplo que se pueden responsabilizar del cuidado de un hermano pequeño, o que le explique una materia en la que necesite ayuda o que realice alguna gestión personal en lugar de que la hagan los padres.

2.- Haz  participe a tu hijo adolescente en la vida familiar. El  debe formar parte de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Es muy fácil caer en el error de no comunicarles una adversidad —un problema económico, enfermedad de un pariente…— para que el joven no sufra. Antes o después se enterará por alguien ajeno y se sentirá engañado o fuera del grupo familiar. Las muestras de confianza nunca caen en saco roto.

3.-  Comunicale tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades… Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo.

4.-  Exigelé en el plano moral y social y ser inflexibles ante la mentira o la incorreción ante otras personas. Si pasamos por alto un incidente lo percibirá como que no nos importa.

5.- IMPRESCINDIBLE que tanto el padre como la madre formen un frente común de “batalla” es decir qie esten en la misma línea de exigencia.

 

 

Cinco reglas BASICAS para tratar a tu hijo ADOLESCENTE

La Adolescencia es  esa época de la vida que es tan temida por los padres y tan ansiada por los hijos como paso previo para sentirse más libres y adultos. Cuando llega el momento, una de las mayores quejas de los padres es la falta de comunicación con los jóvenes y, por tanto, la incapacidad de hacerles entrar en razón, ante una creciente rebeldía.


CINCO cosas basicas que debes tener encuenta al tratar a los adolescentes:

1.- Hay que darles la oportunidad de ser responsables y delegar en ellos para que sepan que tienen la confianza de sus padres. Para ello, por ejemplo que se pueden responsabilizar del cuidado de un hermano pequeño, o que le explique una materia en la que necesite ayuda o que realice alguna gestión personal en lugar de que la hagan los padres.

2.- Haz  participe a tu hijo adolescente en la vida familiar. El  debe formar parte de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Es muy fácil caer en el error de no comunicarles una adversidad —un problema económico, enfermedad de un pariente…— para que el joven no sufra. Antes o después se enterará por alguien ajeno y se sentirá engañado o fuera del grupo familiar. Las muestras de confianza nunca caen en saco roto.

3.-  Comunicale tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades… Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo.

4.-  Exigelé en el plano moral y social y ser inflexibles ante la mentira o la incorreción ante otras personas. Si pasamos por alto un incidente lo percibirá como que no nos importa.

5.- IMPRESCINDIBLE que tanto el padre como la madre formen un frente común de “batalla” es decir qie esten en la misma línea de exigencia.

 

Cinco reglas BASICAS para tratar a tu hijos ADOLESCENTES

La Adolescencia es  esa época de la vida que es tan temida por los padres y tan ansiada por los hijos como paso previo para sentirse más libres y adultos. Cuando llega el momento, una de las mayores quejas de los padres es la falta de comunicación con los jóvenes y, por tanto, la incapacidad de hacerles entrar en razón, ante una creciente rebeldía.


CINCO cosas basicas que debes tener encuenta al tratar a los adolescentes:

1.- Hay que darles la oportunidad de ser responsables y delegar en ellos para que sepan que tienen la confianza de sus padres. Para ello, por ejemplo que se pueden responsabilizar del cuidado de un hermano pequeño, o que le explique una materia en la que necesite ayuda o que realice alguna gestión personal en lugar de que la hagan los padres.

2.- Haz  participe a tu hijo adolescente en la vida familiar. El  debe formar parte de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Es muy fácil caer en el error de no comunicarles una adversidad —un problema económico, enfermedad de un pariente…— para que el joven no sufra. Antes o después se enterará por alguien ajeno y se sentirá engañado o fuera del grupo familiar. Las muestras de confianza nunca caen en saco roto.

3.-  Comunicale tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades… Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo.

4.-  Exigelé en el plano moral y social y ser inflexibles ante la mentira o la incorreción ante otras personas. Si pasamos por alto un incidente lo percibirá como que no nos importa.

5.- IMPRESCINDIBLE que tanto el padre como la madre formen un frente común de “batalla” es decir qie esten en la misma línea de exigencia.

 

Los hijos y las habilidades sociales

¿No es verdad que hoy día los jóvenes dan la sensación de no saber estar, de no saber relacionarse y hablar entre ellos? Incluso a la hora de mantener una discusión -ya nos cuesta a los mayores..- no saben defender su criterio sin herir la idea y los sentimientos del otro (lo que conocemos por asertividad). Las pautas de comportamiento nos ayudan a cultivar habilidades que nos hacen sentir mejor con nosotros mismos y también a ser más valorados por las personas con quien nos relacionamos. Estas pautas se pueden -se deben- aprender, y su uso continuo puede generar un hábito.
 
Invitamos desde aquí a las familias a analizar las pautas que presentamos a continuación, porque benefician a todos: a grandes y a menos grandes. En el caso de los grandes (los padres), el beneficio es doble, ya que mejora sus relaciones y habilidades sociales y, al tiempo, sirven como modelo y ejemplo para los más pequeños.

Pauta 1Al iniciar una conversación, hay que actuar con naturalidad, interés y empatía. Al principio debemos saludar y presentarse uno mismo (si no hay un maestro de “ceremonia” o amigo que dirija la reunión). Lo debemos hacer con naturalidad. Hay que mirar a los ojos cuando se habla. Debemos ser cumplidos hacia la otra u otras personas sin resultar “pomposos”. El objetivo es transmitir una imagen positiva a la persona con la que se habla. Podemos también comentar o preguntar por la situación, el motivo que genera el encuentro, la cita. Por último, debemos preguntar o hacer algún comentario sobre lo que conocemos del interlocutor, sus estudios, sus aficiones, etc. Por encima de todo hay que evitar hablar con ironía o con tópicos negativos: “esto es un rollo, aquí la gente está aburrida…”. No debemos criticar de forma ofensiva a alguien que está en la reunión o en un acto al que asiste el grupo al que pertenecemos. No hay que ser dogmático: “todas las chicas son iguales”. Hay que tratar de no comenzar la conversación con comentarios muy personales. Tampoco se debe hablar con voz demasiado alta o muy baja, ni adoptar posturas incorrectas, poco elegantes.
Pauta 2Al mantener una conversación, debemos ser activos, escuchar y relajarnos. Hay que buscar un equilibrio entre hablar y escuchar para que todos los que asisten a la reunión tengan un hueco y puedan intervenir y manifestar sus ideas. Hay que hacer señales para demostrar que se está escuchando, y manifestar con gestos que se quiere intervenir. También es muy importante mantener el contacto visual. Nuestra intervención debe estar en relación con el centro de interés de la reunión y no irnos “por las ramas”. En caso de que queramos cambiar de tema hay que avisar. Buscaremos una conversación equilibrada y no utilizararemos los monosílabos en nuestras respuestas.
Pauta 3 – Hay que olvidarse del temor cuando pedimos un favor. Vivimos en un ambiente en el que pensamos que los demás saben lo que nos gusta, lo que necesitamos, en definitiva, lo que nos agrada. Y eso no es siempre así. Hay ocasiones en que nos vemos en la obligación de pedir un favor y lo tenemos que hacer con la confianza puesta en que se nos va a tratar muy bien, ya que lo estamos pidiendo a personas muy queridas. Los amigos y familiares nos van a atender como es justo y no hay que temer que se nos niegue un favor. En caso de ser así seguro que existe una justificación.
Pauta 4 – Si negamos una petición o un favor a algún amigo, debemos explicar el porqué. En relación con la pauta anterior, si hemos de rehusar una petición tenemos la obligación de dar explicaciones razonadas. Pero también tenemos que ofrecer alguna alternativa, pues comprendemos el motivo que generó la petición. Hay que distinguir entre los comentarios de las personas que nos conocen y las posibles manipulaciones a base de halagos gratuitos (“como eres tan bueno…”, “como tú lo haces tan bien…”), críticas vacías (“nunca te volveré a pedir esto…”, “no te preocupes, que no te volveré a solicitar…”) o los sentimientos de culpa (“no pensaba eso de ti…”, “estoy hecho polvo por lo que me has dicho sobre…”). En estos casos, debemos comprender las razones que llevan a nuestros interlocutores a manifestarse así, pero debemos mantenernos firmes si los planteamientos iniciales que originaron una posible situación de conflicto no han cambiado.
Pauta 5 – Hay que aplicar raciocinio, ponderación y mesura ante una crítica. En una crítica no debemos leer un ataque. Nuestra primera reacción es la defensa inmediata a través de otro ataque o de una justificación. Hay que identificar los aspectos objetivos de la crítica y afrontarlos, tratando de evitar tanto la defensa sistemática como el contraataque sin más.
Pauta 6 – Debemos ser firmes al aceptar o rechazar a otras personas. Vivimos en un mundo lleno de paradojas. A veces aguantamos estoicamente a las personas que nos caen mal o no nos caen del todo bien y, sin embargo, nos permitimos el lujo de atacar a quienes más apreciamos… ¿será por lo de la confianza?. Debemos ser firmes ante estas situaciones, tanto para mantener amistades como para evitar las compañías que no nos satisfacen del todo. Para este fin debemos utilizar correctamente los comportamientos de acercamiento (sonreír, sostener la mirada, orientar el cuerpo hacia la otra persona y demostrar con palabras nuestro interés por lo que hace o dice, etc.) o de rechazo (hacer y decir de forma educada lo necesario para que la otra persona capte nuestro mensaje de desinterés, respondiendo con monosílabos, mirando hacia otras personas, despidiéndonos con cortesía).
Pauta 7 – Debemos admitir el desconocimiento sobre algo; ¡no hay por qué saber de todo! No es ninguna humillación reconocer que no sabemos sobre el tema que se trata en una conversación de amigos. Lo que debemos evitar es la arrogancia de quien utiliza expresiones del tipo: “sí, ya lo sabía…”, “a mí me lo vas a decir…”, pese a que seamos unos técnicos o sepamos de qué va lo que se trata. Es mejor y vamos a conseguir mejores resultados si, por el contrario, nos interesamos por lo que dicen los demás, acompañamos con gestos de aprobación y nos comportamos de una forma humilde aunque, tal vez, sepamos más que nuestros interlocutores. i Si, por el contrario, no dominamos el tema que se trata, no debemos dejarnos dominar por pensamientos como “qué van a pensar si digo que no sé…”, “debería saber más sobre lo que están hablando…”. Estos últimos pensamientos únicamente nos perjudican.
Pauta 8 – Manifestar elegancia y humildad al reconocer nuestros errores. No hay nadie perfecto y todos cometemos errores que debemos reconocer, porque eso es de personas nobles y maduras. Si sabemos pedir disculpas ganamos, incluso, prestigio social entre los que nos rodean. Si, por el contrario, ocultamos los errores, demostramos debilidad (sobre todo si se descubren). Cuando reconocemos un error debemos evitar pensamientos negativos como “soy un desastre…”, “todo lo estropeo…”, “no debería haber…”.
Pauta 9 – Hay que tener serenidad al recibir cumplidos. No hay que recurrir a la falsa modestia cuando nos halagan o reconocen una tarea bien hecha. Es de esperar que los cumplidos son sinceros cuando vienen de parte de personas de nuestro entorno que sabemos que nos aprecian. Debemos, entonces, agradecer y aceptar con serenidad la intención de valoración por parte de quien hace el cumplido. Lo mejor por parte del halagado es dar las gracias y reconocer el gran esfuerzo y el mucho interés que se ha puesto para conseguir el objetivo buscado.
Pauta 10 – Directos al grano al finalizar una conversación. No hay que alargar más la conversación sin necesidad. En ocasiones hemos vivido conversaciones que nos parecía que nunca se acababan. Tenemos derecho a elegir y manifestar con toda la claridad nuestro deseo de finalizar. Por otro lado, hay que desterrar los pensamientos que inducen a pensar que es una grosería o de mala educación interrumpir a quien nos habla; o pensar que el interlocutor se va a ofender. Únicamente y de forma respetuosa hay que decir algo así como: “perdone/a que le/te interrumpa pero me tengo que marchar…”.

Fuente:

¡Bienvenido a la República Independiente de… Mi Cole!

Os dejo este artículo que habla de un cole que no parece un cole, un cole donde los niños y niñas aprenden en todo momento, lugar y modo. Una experiencia que cada vez vemos más en diferentes lugares de Europa y Países Nórdicos.

Viendo las fotos me recuerda mucho a Ikea, y lo digo sin hacer bromas ¿eh? Es el concepto de libertad, de funcionalidad, de confianza. Ese concepto que tanto nos ha enganchado la marca sueca de muebles y que ha conseguido abrir multitud de centros por varias provincias en nuestro país. ¿Cuándo nos enganchará también un concepto de cole así? ¿cuándo empezaremos a dejar de hablar sobre cómo ha de ser la educación y empezaremos a llevarlo a la práctica?

Si ellos pueden ¿nosotros también?

Está claro que hemos de comenzar el cambio, realizar acciones que vayan encaminadas a enseñar a una generación que sabemos que han crecido y nacido en otro contexto social, cultural y educativo. La semana pasada hablamos de esto en @kfe06 Sede9 #MAD01, y pudimos comprobar qué difícil nos resulta entender las características de esta generación. Pero también vimos como necesitamos un cambio, cómo las tecnologías son su vida y nos dan también la clave de algunas cosas que ya podemos ir haciendo. Hay gente que ya está comenzando esa andadura, sin embargo, tenemos demasiados miedos, demasiados “corsés” que nos impiden pensar con claridad y, sobre todo, romper con los muros de nuestra tan sobrestimada educación. Muchos piensan que no pasa nada porque los alumnos pasen por la misma situación que ellos, que si a ellos les funcionó, también les funcionará a los alumnos. Pero este es un concepto equivocado porque, para empezar, no somos ni hemos nacido en el mismo momento. Lo que a nuestros padres les funcionó, a nosotros no. La lucha eterna de generaciones se mantiene, entre padres e hijos, pero no podemos mantener la lucha también desde las aulas, o peor, desde el diseño de nuestro sistema educativo que les hace crecer grises, desinteresados y mediocres.

Tenemos ante nosotros una generación que nos está pidiendo aprender, pero tenemos que reconfigurar qué, cómo y dónde… ¿nos atrevemos?

 

¡Bienvenido a la República Independiente de… Mi Cole!

Os dejo este artículo que habla de un cole que no parece un cole, un cole donde los niños y niñas aprenden en todo momento, lugar y modo. Una experiencia que cada vez vemos más en diferentes lugares de Europa y Países Nórdicos.

Viendo las fotos me recuerda mucho a Ikea, y lo digo sin hacer bromas ¿eh? Es el concepto de libertad, de funcionalidad, de confianza. Ese concepto que tanto nos ha enganchado la marca sueca de muebles y que ha conseguido abrir multitud de centros por varias provincias en nuestro país. ¿Cuándo nos enganchará también un concepto de cole así? ¿cuándo empezaremos a dejar de hablar sobre cómo ha de ser la educación y empezaremos a llevarlo a la práctica?

Si ellos pueden ¿nosotros también?

Está claro que hemos de comenzar el cambio, realizar acciones que vayan encaminadas a enseñar a una generación que sabemos que han crecido y nacido en otro contexto social, cultural y educativo. La semana pasada hablamos de esto en @kfe06 Sede9 #MAD01, y pudimos comprobar qué difícil nos resulta entender las características de esta generación. Pero también vimos como necesitamos un cambio, cómo las tecnologías son su vida y nos dan también la clave de algunas cosas que ya podemos ir haciendo. Hay gente que ya está comenzando esa andadura, sin embargo, tenemos demasiados miedos, demasiados “corsés” que nos impiden pensar con claridad y, sobre todo, romper con los muros de nuestra tan sobrestimada educación. Muchos piensan que no pasa nada porque los alumnos pasen por la misma situación que ellos, que si a ellos les funcionó, también les funcionará a los alumnos. Pero este es un concepto equivocado porque, para empezar, no somos ni hemos nacido en el mismo momento. Lo que a nuestros padres les funcionó, a nosotros no. La lucha eterna de generaciones se mantiene, entre padres e hijos, pero no podemos mantener la lucha también desde las aulas, o peor, desde el diseño de nuestro sistema educativo que les hace crecer grises, desinteresados y mediocres.

Tenemos ante nosotros una generación que nos está pidiendo aprender, pero tenemos que reconfigurar qué, cómo y dónde… ¿nos atrevemos?